jueves 27 de octubre de 2011

Haciendo crac

Nacho Vegas y yo, anoche, durante la presentación del EP Cómo hacer crac en el Muddy's Radio Bar de Gijón.

PD1.- La foto se la debemos a una tal @sussy, que la colgó casi instantáneamente en Twitter.
PD2.- La entrevista que mantuvimos se colgará en Internet (con las canciones incluidas) hacia mediados de noviembre, dado que finalmente el disco no llegará a las tiendas hasta finales de ese mes. Les mantendré informados.

martes 25 de octubre de 2011

Cómo hacer crac

Mañana, miércoles 26 de octubre, se celebrará el primer acto organizado por El Cuaderno. Consistirá en una conversación entre Nacho Vegas y un servidor que servirá para presentar oficialmente su nuevo EP, Cómo hacer crac (Marxophone), que estará a la venta el 7 de noviembre. Los que se acerquen por allí serán, pues, los primeros en escuchar el disco íntegro.

El acto comenzará a las 23 horas en el Muddy's Radio Bar de Gijón (c/ Santa Elena, 21). La asistencia es libre y gratuita.

lunes 24 de octubre de 2011

Línea de Fondo 07: Sporting, 2- Granada, 0



El alumno irregular

Dice Javier Marías que todas las condiciones humanas posibles están reflejadas, con prematura clarividencia, en las aulas de cualquier colegio. Supongo que, de existir una disciplina que pudiera recibir un nombre tal que psicología colectiva del fútbol, tampoco resultaría complicado adjudicar una categoría determinada a los clubes que componen el universo balompédico. El Barça y el Madrid serían, así, los empollones que no se conforman con una calificación menor que el sobresaliente; el Valencia o el Sevilla, los que, aun intentando alcanzar a aquellos, no son capaces de pasar del notable; el Getafe, el Atlético o el Mallorca, esos otros que generalmente pasan inadvertidos y acaban clausurando un curso medianamente aceptable. Y dentro de esta identificación, el Sporting vendría a ser ese alumno aplicado y con posibles, pero con una incurable tendencia a gandulear, que sólo se toma en serio lo que tiene entre manos cuando empieza a atisbar las orejas del lobo. En ese momento, empieza a creerse unas aptitudes que hasta entonces había mitiado su propio escepticismo y se esmera en recuperar tiempo perdido aún a costa de sufrir desfallecimientos e inclemencias en su peculiar travesía. No es que ese tipo de alumnos sean los preferidos ni por los profesores, ni se trata exactamente del tipo de vástago que unos padres desearían tener, y normalmente sus compañeros (que acaban odiando tanto a los empollones como a los vagos redomados) no acaban de tenerlas todas consigo a la hora de valorar su amistad. Pero, a la postre, se les acaba cogiendo cariño y hasta resulta sencillo olvidar sus defectos. Al fin y al cabo, la gente que se la juega al todo o nada puede demostrar inconsciencia, pero también valentía, y eso compensa las carencias que a veces les ensombrecen, sobre todo ahora que el curso no está ni por la mitad.

La Voz de Asturias, 23 de octubre de 2011
Foto: Armando Álvarez

sábado 22 de octubre de 2011

Mi Top 10 de Mr. Cohen

1. Take this waltz. I'm Your Man (1988)
2. Dance me to the end of love. Various Positions (1984)
3. Famous blue raincoat. Songs Of Love And Hate (1971)
4. Chelsea hotel #2. New Skin For The Old Ceremony (1974)
5. So long, Marianne. Songs Of Leonard Cohen (1967)
6. First we take Manhattan. I'm Your Man (1988)
7. Suzanne. Songs Of Leonard Cohen (1967)
8. Hallelujah. Various Positions (1984)
9. Democracy. The Future (1992)
10. Stranger's song. Songs Of Leonard Cohen (1967)

El Cuaderno#2

Mañana, en el segundo número de El Cuaderno, encontrarán un amplio dossier sobre el fútbol y sus relaciones con la cultura que incluye textos de Ángel C. Suardíaz (es decir, el gran Cipri), Igor Paskual, Boni Pérez, Maxi Rodríguez, Fernando Menéndez y un servidor.

Además, encontrarán artículos de Jordi Carrión, Juan Carlos Gea, Luis Álvarez Mayo y Luis Feás, y un puñado de inéditos de Pablo Texón.

Ya saben: en su kiosco, con el diario La Voz de Asturias.

sábado 15 de octubre de 2011

El Cuaderno#1


Mañana sale a la calle el primer número de El Cuaderno Semanal de Cultura de La Voz de Asturias (El Cuaderno, para los amigos), un nuevo suplemento que me he encargado de poner en marcha bajo las órdenes de su coordinador, Juan Carlos Gea (del que ya he hablado aquí en alguna ocasión), y de cuyo consejo editorial formamos parte Juan Cueto, Julio César Iglesias, Álvaro Díaz Huici, Elena de Lorenzo, Jaime Priede, Jordi Doce y yo mismo. La publicación se distribuirá de forma gratuita con el diario La Voz de Asturias y saldrá, a partir de ahora, todos los domingos. Supongo que no resultará muy difícil -al menos no para los que me conocen- adivinar de qué me he encargado yo en este número inaugural.

Les animo a que consigan un ejemplar y nos hagan saber su opinión.

Porque siempre hay que defender la cultura, pero en tiempos de crisis ese deber se hace fundamental.

viernes 14 de octubre de 2011

Camino de Compostela

"Adónde irá mi romero, mi romero adónde irá";
"camino de Compostela"; "no sé si allí llegará"...

Romance anónimo de D. Gaiferos (s. XII)

Catedral de Santiago de Compostela

lunes 10 de octubre de 2011

Atardecer

Sí, hay un paisaje al fondo. Entre celeste y real. Y una gran playa abierta sobre la que el cielo desploma el susto de sus grandes volúmenes grises que sangran luz hiriente en los perfiles.

(...)

Ausente y aquí, pasado y aquí. No hay contradicción. Porque el aquí es apenas el pie sobre la arena. Y hoy que me veis volver estoy más alejado que jamás, porque el aquí de la visión es como un espejismo muy remoto.

Luis Álvarez Piñer, Regreso

Playa de San Lorenzo (Gijón)

viernes 7 de octubre de 2011

Escuela de silencio

Mondoñedo es la melancolía y el silencio. Viviendo fuera de Galicia, en Madrid, pongo por caso, Mondoñedo me parecía algo absolutamente inasequible y fantasmal, que existía quizás en un espejismo, pero que una ráfaga de aire podía arremolinar y aventar en un santiamén. Tenía que decirme a mí mismo alguna noche: "Esa creciente luna, esas estrellas, las pueden ver ahora mismo mi mujer y mis hijos", para tener la certeza de que no estaba soñando islas de Avalon, recónditas y navegantes. Ahora tengo en los ojos toda la melancolía y en el oído todo el silencio de Mondoñedo. Sobre todo, el silencio, gozoso y casi táctil, en el que mansamente decantan las horas. Impone una pausa a la vida. Aquí, aun en plenas ferias y fiestas, se puede quedar uno a ver crecer el silencio: literalmente, a ver crecer la hierba. Ser connaiseur de silencios paréceme uno de los más altos grados de la sabiduría humana: el silencio es un producto de la cultura, como la soledad. Yo reputo a Mondoñedo como una escuela de silencio, tan ilustre como Verona.

Álvaro Cunqueiro, En Mondoñedo por San Lucas

Monumento a Álvaro Cunqueiro, con catedral al fondo, en Mondoñedo (Lugo)

jueves 6 de octubre de 2011

Vetusta 2.0

La heroica ciudad dormía la siesta (...). Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo.

Leopoldo Alas Clarín, La Regenta

Calle de Mon (Oviedo)

miércoles 5 de octubre de 2011

Nirvana: 20 años de Nevermind

El diario La Voz de Asturias publicó ayer un reportaje sobre los veinte años de Nevermind, el mítico disco de Nirvana, y su repercusión en la música asturiana. Inesperada y sorprendentemente contaron con mi opinión. Éste es el texto del mismo.



Hace veinte años que el mundo saltaba al ritmo de un anciano que pasaba la fregona. El culpable resultó ser un espíritu adolescente de Seattle que llegó a nuestras fronteras a través de la MTV. La rabia de una mirada escondida detrás de una desaliñada melena conquistaba a base de guiños a toda una generación. Se cumplen veinte años de la publicación de Nevermind, el segundo trabajo discográfico de la mítica banda estadounidense Nirvana. Aquel trabajo, que salió el mercado en septiembre de 1991, popularizó el grunge y el inconformismo en el mundo. Con el suicidio tres años después de Kurt Cobain, el corazón de su banda se convirtió en leyenda y encumbró aún más el mito de Nirvana. “Si el Sargent Peper’s de los Beatles marcó el final de los años sesenta y London Callin’ de los Clash fue el estandarte de los ochenta, Nevermind es el disco de los años noventa”, dice tajante Miguel Barrero. El joven escritor gijonés no lo duda. Más que una influencia directa en la música asturiana, Barrero aprecia un importante cambio de mentalidad en la juventud asturiana de aquél 1991 que se revolvía en un nuevo espíritu underground nacido en Gijón.

Resulta difícil determinar el origen exacto de aquél Xixón Sound , caldo de cultivo de nuevas bandas asturianas como Manta Ray, Undershakers, Nosoträsh, Australian Blonde, Penélope Trip, Cactus Jack, Doctor Explosión o Mus. Pero lo que sí parece evidente es que el regusto que Cobain dejó en la Generación X, conquistó el indie español de los noventa. Aunque nada tuviera que ver con el estilo grunge . “Cuando pasa el tiempo, te das cuenta de lo que fue. En aquel momento cuando sonaban mucho, no nos imaginábamos qué seria. Los grupos de Gijón estábamos a otra cosa”, señaló el músico y productor Paco Martínez, Paco Loco, respecto a Nevermind . A su vez el músico gijonés comentó que aquello “me sonaba un poco como demasiado comercial”. Y añadió: “Kurt Cobain era un tipo que componía muy buenas letras”. A modo de conclusión Paco Loco , un productor que aglutinó a muchos de los músicos que formaron parte del denominado Xixón Sound no dudó en afirmar que el fallecido líder de Nirvana “fue, sin duda, una gran figura. Ha influido mucho y lo seguirá haciendo”, añadió.

Beatriz Concepción empezaba a coger sus primeras guitarras entorno a aquél septiembre de 1991, aunque a muchos kilómetros de distancia. Cuando apareció el single de Nevermind, el tema Smells Like Teen Spirit, la componente de Nosoträsh estaba de Erasmus en Coventry, donde estudiaba cuarto de filología. “Me impactó mucho, los grandes medios de comunicación se estaban haciendo eco de un movimiento alternativo, fuera de los estándares de lo comercial”, asegura esta música. Impregnada del británico culto a la música no esperaba a su vuelta a España el numeroso grupo de acólitos a Nirvana que se encontró. Fueron buenos tiempos para la guitarrista. “No me marcó tanto a nivel musical como personal: fue la primera vez que salí de Asturias para ir a un concierto en Madrid”, cuenta divertida.

Otro que coincide con la ex Nosoträsh en la escasa influencia de la música de Cobain en su trayectoria es Fran Gayo, integrante de Mus. De hecho reconoce que odió el single de aquel Nevermind. “Lo ponían a todas horas” confiesa. Aunque en 1991 Fran Gayo estaba imbuido en las músicas folk, si bien eso no le impidió prestar atención a la carrera de fondo que desarrollaría la formación de Seattle. “In Utero o el Unplugged que grabaron posteriormente fueron unos discos más oscuros y buenísimos” reconoce. Gayo solapa a Nirvana con un Big Bang musical que sorprendió a todos los que estaban relacionados con la música en el primer lustro de los años noventa. Todo un referente en papel sufrió una transformación: “cambió la línea editorial de la revista Rock Deluxe ”, señala.

Mar Álvarez daba vida a la quinta parte de Undershakers en 1994. El recuerdo más fuerte de esta asturiana se sitúa en el universitario campus del Milán. “Se notaban aires nuevos, hasta en la forma de vestir de la gente que veías cuando ibas a clase” recuerda. Sin embargo Mar piensa que la aportación más importante que Nevermind dejó en España, fue la aparición de un nuevo tejido de sellos independientes, lo que abrió la puerta al estilo indie. En definitiva: una alternativa a la radiofórmula y a la música enlatada.

Gijón, ¿el Seattle español? Muchos encontraron entonces en Gijón un pequeño Seattle donde nuevos grupos nacían sin parar dentro de un circuito liberado de los comercialismos. Beatriz Concepción, de Nosoträsh, intercala Manchester en el puente aéreo entre el norte de América y la Cornisa Cantábrica. “Es interesante observar que todas ellas son ciudades industriales, con zonas deprimidas, poco acostumbradas a protagonizar la música de sus respectivos países” enumera Concepción. De todas formas, todos los miembros del Xixón Sound consultados restan importancia al mito gijonés. “Simplemente coincidimos mucha gente con ganas de hacer música” resumen. Sin embargo, uno de los músicos que sí reconocen la influencia de Cobain en su carrera es Alberto Rionda, de Avalanch . “Hacía canciones muy sencillas y originales, de sota, caballo y rey” cuenta. Era el sonido estrella en los noventa, pero él no quiso copiar los acordes grunge . “Nunca fui muy de modas y supe reconocer la importancia de Nirvana con el paso del tiempo” reconoce.

Para Igor Paskual, Nevermind “fue y es un disco increíble”. Y en cuanto a su influencia para gente que, como él, estaban en aquel momento metidos en el mundo del rock, “fue crucial”, asegura. No obstante Paskual no dejó de advertir que, a los de Nirvana, fue otra banda también mítica, los Guns and Roses, los que “les abrieron camino”. “Nevermind siempre me ha gustado mucho. No se limitaban solo a dar caña o a cultivar solo el sonido”, señala Igor Paskual, quien califica de “fantásticas” las canciones de Nirvana. “Cuidaban las melodías, que en ocasiones tenían toques beatelianos. Una obra maestra, claro”, añade el ex de Babylon Chat. Dicho esto, Igor Paskual no dejó de reconocer que por su parte, la relación que ha mantenido con Kurt Cobain, a quien calificó de figura “excepcional”, es “ambivalente”. Y así, en alusión al suicidio del músico estadounidense, Paskual manifestó no saber si Cobain “fue cobarde o valiente. No llego a entenderlo, con 27 años, en pleno éxito y con una hija…Es una actitud muy poco rock, aunque él siempre fue el antirockero”. Respecto a Nirvana, Paskual destacó a su batería. “Siempre me gustó Dave Grol. No sé si es el mayor, pero si es uno de los mejores baterías de la tierra”. Y no dudó en añadir que, en su opinión, la clave del sonido de Nirvana “fue esa batería tan cuidada. Es difícil hacerlo tan bien como él; y la prueba está en que sigue haciendo cosas increíbles”. Respecto a la influencia recibida, Igor Paskual reconoce que “me marcó sobre cómo concebir las baterías y su importancia dentro de los grupos”.

A pesar del revuelo que se armó a raíz de la publicación del Nevermind, parece que Cobain nunca quiso ese éxito, que exprimió la industria hasta la saciedad. El solista incluso se negó a cantar el que fuera su carta de presentación mundial: Smells Like Teen Spirit. Feliz cumpleaños para Nevermind. Su publicación fue motivo de alegría, aunque aquel lanzamiento tenga también tintes negativos. Hace ya veinte años que la música empezó a morir.

La Voz de Asturias, 4 de octubre de 2011
Texto: Alba Roza y Silvia Muruais

martes 4 de octubre de 2011

A veces hablan de mí...

Me he estudiado el detallado artículo de Miguel Barrero en este periódico (Vallaure: el patrimonio y la cultura, 28-09). Es duro y fresco al mismo tiempo, como es de esperar de un autor que se ha atrevido a expresar en otra parte -en un orden menor de importancia- la verdad cantada de que el Muro de Xixón es el paseo marítimo más feo del Cantábrico. Sí, es el menos agraciado pero no está mal y sobre todo es el nuestro. De la misma manera me parece que la crítica de Barrero al Conseyeru Emilio Marcos Vallaure y a su franca exposición de criterios de política cultural se resuelve al fin en un elogio de su asturianismo y en una oportuna exhortación al acuerdo razonable acerca de lo esencial que debe preservarse, sobre todo en los grandes equipamientos de arte contemporáneo de la Laboral y del Niemeyer. No saquemos las cosas de quicio.

Lluís Xabel Álvarez, en su artículo Entre polémicas, publicado el 2 de octubre de 2011 en La Voz de Asturias.

Sobra decir que estoy muy agradecido.

Línea de Fondo 06: Sporting, 0- Barcelona, 1

El virtuosismo y el coraje

Supongo que todos estaremos de acuerdo si digo que el Barça es el peor rival que te puede tocar si eres un equipo en crisis. El equipo que mejor juega al fútbol en todo el mundo no suele andarse con miramientos y sus andanzas en liga se parecen más a una gira de exhibición de los Globe Trotters que a una competición pura y dura. Quiero decir con esto que esperanza, lo que se dice esperanza, había poca en el graderío de El Molinón (al menos entre los que estábamos del mismo lado de siempre y no nos dejamos seducir por las purpurinas del mainstream balompédico), y por eso me complace escribir que, contra todo pronóstico, sufrí viendo a mi equipo darlo todo hasta desfondarse. Porque el Barça es, sí, un equipo mayúsculo al que sólo ensombrecen un par de lacras –esa teatralidad bufa de Busquets, esa grosería chapucera de Alves– a las que Guardiola tendrá que poner remedio si quiere seguir presumiendo de valores por ahí; pero ayer, ese Barça que acapara portadas y titulares estuvo a un tris de abandonar Gijón con un empate en la mochila, y eso, en la situación en la que estamos, no deja de ser una pequeña alegría que debería darnos algún ánimo para las jornadas que están al venir. Sabemos que, por mucho que nos digan, David casi nunca alcanza a vencer a Goliat, pero mirarle a los ojos y marcarle el territorio (el míster blaugrana hasta se amilanó cuando le pidió a Abidal que se tirase para cortarnos el rollo) es, cuando menos, un logro y una osadía maravillosa. Lo del Barça es virtuosismo, hasta tal punto que no necesita de las malas artes que desplegó junto al Piles. El Sporting, ayer se vio, tiene coraje. No es mal mercancía que echarse a las alforjas.

La Voz de Asturias, 3 de octubre de 2011
Foto: Fernando Robles

Carlos Rubiera: las madreñas de la cultura

Dicen que uno de los momentos más gloriosos de la biografía de Carlos Rubiera (es decir, de los que él entiende como tal) llegó cuando hizo trizas durante un concierto el carnet que le identificaba como militante del PSOE. Hay quien asegura que esa furiosa escenificación del desencanto político tuvo lugar en uno de los Días de la Cultura que antaño se celebraban en Los Maizales y quien encuadra aquel instante en otro contexto, pero eso es lo de menos. Lo que importa es que ese gesto –tan sumamente exagerado que dudaría de su veracidad si no conociese algo al personaje– simboliza bien el sentimiento que desde entonces ha venido guiando al hoy concejal de Cultura en el Ayuntamiento de Gijón: una aversión visceral y enérgica al socialismo y a todo lo que representa. Un rasgo que comparte con varios de los que fueron sus correligionarios en los albores de la reivindicación lingüística que comenzó tras la muerte de Franco y que ha propiciado un viaje ideológico más usual de lo que debería dictar la lógica: de una izquierda resistente y contestataria a la nueva/vieja derecha que encarna la formación que Álvarez-Cascos se sacó de la chistera para soliviantarse contra el ostracismo al que quiso someterlo el partido que él mismo, tiempo atrás, había dirigido con mano férrea.

En realidad, si se mira desde esa óptica, la conversión de Rubiera al casquismo no resulta tan descabellada. A fin de cuentas, FAC es un partido que nació gracias al resentimiento de un líder ninguneado, y ese resentimiento es el mismo que late desde hace años en el subconsciente del músico reciclado en concejal y que probablemente jugó un papel importante en aquella exaltada escenificación de su abandono de las filas socialistas. Quienes le conocen afirman que Carlos Rubiera se siente maltratado por la sociedad asturiana, a todos los niveles, porque entiende que él merece más de lo que se le ha pagado. Su trayectoria musical, que empezó por unas sendas prometedoras para naufragar después en los océanos del tópico, siempre ha ocupado un papel relativamente discreto en la escena de la región, y, pese a que tiene en su haber canciones notables, el grueso de su repertorio aparece dominado por temas que de ningún modo pasarán a la historia y que, en algún caso, resultan sorprendentes escuchados hoy, como ese Igual me da en el que, hace sólo cuatro años, disparaba con mucha mala baba y no demasiado acierto literario contra una determinada clase social en la que no resulta difícil encuadrar a algunos de sus actuales compañeros de viaje, como Rafael Felgueroso, Fernando Landa o la mismísima Carmen Moriyón. Dicho de otra manera: pese a que algunos advenedizos le equiparen ahora, con desvergonzada osadía, a artistas de la talla de Lluis Llach o Pablo Guerrero, la carrera musical de Carlos Rubiera –cuya erudición en la materia, no obstante, está fuera de toda duda– tampoco da para tanto. El problema es que él nunca lo ha visto así, y lejos de asumir esa realidad optó por enrocarse en una autoestima que le llevó a declarar (está grabado) que el nivel de Bob Dylan era palmariamente inferior al suyo propio o que de todo el repertorio de Los Beatles no quedarían, con el tiempo, más que dos o tres canciones, mientras sus discos aspiraban a resultar imperecederos.

Ahí, en el escaso reconocimiento a una trayectoria que él considera inmaculada, está el primer motivo de ese resentimiento que, no obstante, tiene otra vertiente vinculada a aquella reivindicación lingüística de sus inicios. Igual que ocurrió con otros componentes de Conceyu Bable, la oposición a las políticas del PSOE –muy tímidas, por no decir casi inexistentes, en lo que a la normalización del asturiano se refiere– provocó que Rubiera abrazase un hiperasturianismo tan excesivo como caricaturesco que, de paso, terminó perjudicando al propio idioma al identificarlo con unas formas y actitudes carpetovetónicas que casaban mal con las vocaciones de una sociedad ansiosa por incorporarse a la modernidad tras cuarenta años de franquismo. En sus comparecencias ante la prensa, Rubiera suele recordar –echando mano de un recurso que, si bien al principio podía resultar simpático o familiar, a estas alturas ya alcanza la categoría de cansino– que su primer trabajo como maestro tuvo lugar en las aulas de la Universidad Popular de Gijón. Lo que no dice, o al menos no lo ha dicho en mi presencia, es lo que sus alumnos y compañeros de entonces sí recuerdan: que en muchas ocasiones acudía a impartir sus clases calzando madreñas, en un excesivo alarde identitario que deja traslucir una percepción un tanto extremista de la realidad. Era su forma de protestar contra un ostracismo, éste sí, inmerecido –aquél en el que las autoridades socialistas tenían sumida a su lengua materna– y de marcar un territorio cuya superficie se iba reduciendo a cada día que pasaba. Pero su pensamiento ultraizquierdista iba más allá, como denota la anécdota que le sitúa en el antiguo Teatro Arango el día del estreno de Missing, cuando – tras la proyección de la película en la que el cineasta Costa-Gavras denunciaba los intolerables desmanes de la dictadura chilena– se levantó de la butaca para proferir un «¡Pinochet, asesino!» que aún retumba en los oídos de muchos de los asistentes a aquel pase. Le acompañaba en esa velada Xuan Xosé Sánchez Vicente, junto al que emprendió la aventura del PAS tras deambular por otras iniciativas políticas instaladas en los arrabales del nacionalismo radical astur, como el CNA o Ensame. Quién le iba a decir entonces que aquellos polvos iban a degenerar en estos lodos.

Todo lo dicho hasta ahora explica, en cierta manera, la política cultural (por llamarla de alguna forma) que Rubiera pretende imponer en Gijón, la llamada "joya de la coroya" del socialismo asturiano hasta las pasadas elecciones del 22 de mayo. Si su programa electoral evita cualquier referencia a citas tan ineludibles como la Semana Negra o FETEN, sus distintos puntos sí se refieren machaconamente a la importancia de la lengua asturiana y la música tradicional e incluyen, como punto estrella, un nuevo Festival Atlánticu que según ha declarado el propio Rubiera sería una réplica en miniatura del Intercéltico de Lorient (cabría preguntarse por la necesidad de tal evento, dado que Avilés dispone de dos certámenes de ese calibre y, además, ya existe el susodicho festival bretón) y que serviría para fomentar unas corrientes musicales que, en su opinión, estarían bastante maltratadas en la villa de Jovellanos, por mucho que desde hace dos o tres veranos la programación estival incluyera un ciclo de música folk que el propio Rubiera, de manera un tanto incomprensible, se ha encargado de desmantelar.

Su oposición a las políticas culturales socialistas es palmaria. El edil parece empeñado en eliminar cualquier vestigio que pudiese quedar del modelo desarrollado por el PSOE a lo largo de tres decenios, y algunos funcionarios aseguran que, poco después de tomar posesión, dijo en una reunión privada que Gijón era una ciudad de segunda fila y que había que dejar de programar actividades propias de una urbe instalada en la vanguardia. Todo eso podría ser medianamente aceptable si el concejal guardara alguna alternativa bajo el brazo, pero se desconocen –al margen del mencionado Festival Atlánticu- las líneas maestras del esquema que pretende seguir. También la percepción que tiene de la cultura y sus vías de desarrollo. Su silencio acerca de la Semana Negra y la ambigüedad que demuestra cuando se refiere al Festival Internacional de Cine no hacen presagiar nada bueno, como tampoco dan mucho pie al optimismo las declaraciones en las que, en vez de apostar por la convivencia de propuestas, habla de L'Arribada, una feria literaria de bajo presupuesto y escaso seguimiento ciudadano, como ejemplo frente a otros eventos que, según sus palabras, cuestan «cientos de miles de euros» pero que (esta apostilla es mía, no suya) atraen a un inmenso flujo de visitantes cuyo paso por Gijón repercute sensiblemente en la economía de la ciudad. A decir verdad, todo parece guiado por afanes exclusivamente revanchistas. Algo de eso se dejó ver hace unos días, cuando, en la presentación de los nuevos cursos de la UP, y ante el bochorno de los periodistas allí presentes, Rubiera le recordó al responsable de la programación que, hace décadas, había estado a sus órdenes y que ahora, tanto tiempo después, las tornas han cambiado.

Sólo queda esperar. Cuando se anunció que Carlos Rubiera se presentaba a las elecciones municipales en las listas de FAC, casi todo el asturianismo sensato se preguntó si los hombres de Álvarez-Cascos eran conscientes de lo que hacían. Se dice que el partido escogió a sus candidatos en Gijón a través de un casting. Ignoro si Rubiera se presentó a la prueba con madreñas (al fin y al cabo, el actual consejero de Cultura, Emilio Marcos Vallaure, dijo o escribió en una ocasión que los asturianos deberíamos apreciar más una madreña que la Venus de Milo), pero, de haberlo hecho, quizás los responsables del cotarro vieron en ese gesto algún rasgo de exotismo o campechanía. Lo grave sería que ahora todos los que vivimos en la ciudad nos viésemos obligados a utilizar ese calzado que a él tanto le gusta. Y que, recordemos, es el que utilizan quienes viven en las aldeas de la Asturias rural para caminar sobre el barro.

La Voz de Asturias, 2 de octubre de 2011
Foto: Wikipedia