viernes 30 de septiembre de 2011

Soledad

Playa de Poniente (Gijón)

jueves 29 de septiembre de 2011

La última morada

Extenuados, enfermos y aislados en el lugar después de que la tormenta arreciase de nuevo y destruyese el Volante, fueron acogidos por el hidalgo Antonio Trelles Orozco junto a buena parte del equipaje acarreado por don Gaspar en su huida. Valdés Llanos y Jovellanos compartieron la misma habitación durante unos días hasta que el primero enfermó gravemente y tuvo que ser llevado, agonizante ya, a otro cuarto. Don Gaspar no estaba mucho mejor, y ya no se enteró del fallecimiento de Valdés el día 25. Ese mismo día, se le diagnosticó a don Gaspar una gravísima infección pulmonar; el 27, quizá condenado por inadecuados cuidados médicos, recibía la extremaunción, y el día 28 de noviembre de 1811, Gaspar Melchor de Jovellanos expiraba en Puerto de Vega a los sesenta y siete años de edad.

Juan Carlos Gea, Jovellanos o la virtud del ciudadano

Casa de Antonio Trelles Orozco en Puerto de Vega (Navia, Asturias)

miércoles 28 de septiembre de 2011

Vista del paraíso

Vista general de Lastres (Asturias)

Vallaure: el patrimonio y la cultura

De Emilio Marcos Vallaure siempre he valorado su defensa sin ambages del patrimonio artístico (el patrimonio es la “hacienda que alguien ha heredado de sus ascendientes”, según la RAE) y su impecable trayectoria como conservador del Museo de Bellas Artes de Asturias. Digo conservador, y no director, porque si algo caracterizó su dilatada carrera como máximo responsable del equipamiento fue eso: un conservadurismo rayano en la superstición que, si bien mantuvo en líneas generales la esencia de una de las principales pinacotecas de España, también hizo que ésta se apareciese en demasiadas ocasiones como una burbuja aislada en el tiempo y el espacio, desconectada de cualquier vínculo no ya con la ciudad que la acogía o la comunidad autónoma a la que representa (conozco a mucha gente que jamás ha puesto el pie allí, y hablo de gente con criterio y sensibilidad), sino también con los sucesivos momentos históricos que nos ha tocado vivir desde la llegada de la democracia. Vallaure era, en ese aspecto, un perfecto prototipo de guardián: esa figura legendaria encargada de velar por la incorruptibilidad de la guarida en la que habita, ocupándose con celo de mantener intacta su idiosincrasia y expulsando de allí a todo aquél susceptible de atentar contra un statu quo que cada vez se iba quedando más obsoleto. Tendría que romperme mucho la cabeza para recordar alguna publicación salida en estos últimos tiempos del Bellas Artes (a excepción de sus calendarios), no digamos ya para evocar algún texto salido del puño y letra del propio Vallaure, cuya escasa afición por la escritura -que él mismo ha reconocido en varias ocasiones- nos impide tener constancia impresa de una erudición que yo, debo añadir, no pongo en duda. Lo que quiero decir con todo esto es que Vallaure, con sus virtudes y sus defectos, era un tipo simpático, una especie de remake institucional de ese abuelo gruñón que vive en su propio mundo y sabe explicarlo como nadie, pero que rara vez se presta a entablar relación alguna con el exterior.

Lo que pasa es que a Vallaure -que con seguridad habría sido un excelente director general de Patrimonio- le han hecho consejero de Cultura, acaso porque Álvarez-Cascos no tuvo en cuenta que, igual que el hábito no hace al monje, un apellido ilustre no confiere las capacidades necesarias para gestionar un modelo que está en marcha y cuyos recovecos andan perpetuamente sometidos a unos cambios que exigen atención, permeabilidad y amplitud de miras, y ahí viene el problema. Vallaure es, básicamente, un señor que se pasó treinta años encerrado en un museo -con la connivencia y el apoyo repetido, digámoslo también, de ese PSOE al que tanto ataca últimamente- y que ahora tiene que poner orden en un batiburrillo que, me temo, ni conoce ni comprende. Y por mucho que todos estemos de acuerdo en que hay que conservar y proteger el Prerrománico, alguien debería explicarle que la cultura (que es, vuelvo a la RAE, el “conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grados de desarrollo artístico, científico, en una época, grupo social, etc.”) no termina ni en Santa María del Naranco ni en el Apostolado de El Greco y que, por suerte, sus formas y contenidos han evolucionado bastante desde el reinado de Alfonso II. Siguiendo la misma línea argumental que emplea el consejero en sus divagaciones, cualquiera podría decir que la existencia de Cervantes desacredita la posterior aparición de Joyce. Y no creo que nadie esté dispuesto a dar validez a una astracanada semejante.

Cuando uno tiene la misión de dirigir un museo, puede opinar lo que quiera (e incluso decirlo, si me apuran) de todo cuanto acontece más allá de sus puertas. Cuando tiene que hacerse cargo de un modelo cultural tan delicado como el asturiano, debe tener mucho tino y saber bien qué tiene entre manos antes de emitir juicios verbales y, lo que es más grave, menospreciar la labor de profesionales que no merecen los adjetivos que tan alegremente se fueron deslizando en la comparecencia parlamentaria en la que Vallaure ensalzó lo que conoce mientras se obstinaba en despreciar todo lo demás. Dudo mucho que el consejero se pasara por LABoral o el Niemeyer antes de tomar posesión de su nuevo cargo e ignoro si lo ha hecho desde entonces, aunque quiero creer que al menos habrá sentido curiosidad. Lo que sí sé es que un mandatario autonómico no puede despacharse a gusto contra lo que él llama “cultura del espectáculo”, ignorando que el espectáculo también forma parte de la cultura (y eso no es nuevo, ya ocurría en tiempos de Pelayo) y que el hecho de que él no disfrute o no sea capaz de asimilar las nuevas formas de expresión no implica que éstas no sean válidas, sobre todo cuando el complejo erigido a orillas de la ría avilesina se ha convertido en muy poco tiempo en un referente internacional y la macroinstalación artística adosada a la faraónica construcción de Luis Moya está considerada una de las más importantes de España en su especialidad. Como tampoco debe deducir que la programación cultural está mejor bajo la responsabilidad directa de los que mandan, sobre todo porque si algo hemos aprendido en lo que llevamos de democracia es que los cargos políticos no suelen recaer precisamente en los más listos de la clase y porque, esté quien esté al frente del cotarro, el Principado va a saber siempre qué subvención o qué ayudas concede o deja de conceder y, en consecuencia, podrá modificar las partidas a su antojo en las correspondientes revisiones anuales, con independencia de que el responsable sea afín al PSOE (y sospecho que por ahí van los tiros) o a cualquier otro partido. Ocurre que, en ese caso, la Consejería debería detallar el porqué de las correcciones presupuestarias, y con lo que llevamos visto no creo que Vallaure vaya sobrado de argumentos.

Pero no todo son malas noticias. Al menos, he sacado un par de conclusiones positivas de la comparecencia del consejero: le preocupan (igual que a mí) la ruina en que se está convirtiendo la colegiata de Teverga y el pésimo estado de San Antolín de Bedón y se muestra más interesado por los idiomas asturiano y gallego-asturiano que por el chino que con tanta gracia defendió su presidente en el pleno de investidura. No es raro si se tiene en cuenta que nuestras lenguas vernáculas son, al fin y al cabo, tan milenarias como San Julián de los Prados o La Foncalada, pero por estos pagos ya estamos curados de espantos y bien sabemos todos que la cosa podría ser peor. Ahora, al señor consejero sólo le falta comprender que, aunque el patrimonio forme parte de la cultura, la cultura no es sólo el patrimonio. Después, volveremos a cruzar los dedos.

La Voz de Asturias, 28 de septiembre de 2011
Foto: José Vallina

Entrevista en la cadena SER

El pasado lunes, 26 de septiembre, Alicia Álvarez -que, como poco, es tan buena periodista como música- me hizo una entrevista en los estudios de la cadena SER en Gijón que se emitió dentro del programa La Ventana de Asturias. Si hay alguien interesado en escucharla, puede hacerlo pinchando aquí.

martes 27 de septiembre de 2011

Robbie Egocheaga: como un cohete

Desde hace tiempo, llegaban pocas noticias de Los Cohetes, el grupo que Robbie Egocheaga (Gijón, 1972) fundó en 1989 junto a tres amigos “con los que crecí física y musicalmente” y que desde entonces había venido teniendo una trayectoria intermitente. Sus referencias discográficas, de hecho, no eran muy abundantes: tan sólo un EP de cuatro canciones que salió a la calle con el título de Acción y dos canciones editadas dentro de un volumen recopilatorio que aglutinaba a lo mejor del rockabilly patrio de los noventa. Ahora, a ese escueto inventario hay que sumar Live at the Savoy, un trabajo con el que Robbie relanza a su banda por todo lo alto y que, producido por el inefable Xel Pereda, recoge lo mejor del concierto que dieron en el antiguo Savoy Drinks&Music el 7 de septiembre de 2010.

“Teníamos mucha gana de volver a hacer algo juntos, y todos los discos que nos gustan son en directos”, dice Robbie mientras bebe una cerveza en la barra del otro Savoy, el de siempre, y recuerda que “Los Cohetes fuimos siempre un grupo de directo por encima de cualquier otra cosa; nunca quisimos grabar, y en ese sentido sí que fuimos siempre unos necios: lo nuestro era tocar”. Fieles a esa ambición, fueron enhebrando un repertorio de entre cuarenta y cincuenta piezas que iban desde el rockabilly de los 50 hasta el punk-rock de los 80, pasando por estilos como el blues o el swing y que llevan hasta el extremo en sus actuaciones. “Cada vez que damos un concierto”, cuenta, “procuramos tocar todo lo que podemos, y como pulsamos bastantes registros podemos enfocar el concierto de muchas maneras”. “Lo que hacemos”, resume, “es el rollo que nos gusta a los cuatro,en realidad sólo mostramos nuestra manera de ver el rock and roll”.

Conocidas las razones que les llevaron a grabar un disco en directo, queda preguntarse por la segunda parte del título para averiguar por qué precisamente en el desaparecido Savoy de la calle Pelayo. “Al margen de que, desde el punto de vista mitómano, todos tenemos en mente los discos que se grababan en directo en el Savoy de Nueva York, la verdad es que es un homenaje a aquel Savoy, en primer lugar porque era el bar de mi hermano, Javi Egocheaga, y en segundo lugar fue porque el del disco es sólo uno de los más de 2.000 conciertos que hubo allí durante cinco años”.

Ahora, con este nuevo trabajo recién salido de la fábrica, la intención de Los Cohetes (es decir, de Robbie Egocheaga y de sus compinches Mauro Regueiro, Pedro Riestra y Rafa Victorero) no es otra que la de “seguir tocando”. “En realidad”, explica, “después de todo este tiempo queremos que el disco vuelva a ser una especie de carta de presentación, que sirva para que nos conozcan por ahí y nos den la oportunidad de buscar públicos nuevos”. ¿Su mejor aval? La versatilidad propia de un grupo para el que es difícil encontrar adjetivos con los que constreñir su actividad en el escenario, dada su amplitud de miras y el eclecticismo que preside su setlist . Lo sintetiza bien el propio Robbie: “Nunca hemos encajado en ninguna etiqueta porque, en realidad, englobamos unas cuantas”.

La Voz de Asturias, 25 de septiembre de 2011
Foto: Mabel Ladyblues

lunes 26 de septiembre de 2011

Línea de Fondo 05: Sporting, 0-Racing, 0


Este gris fútbol norteño

No se están portando muy bien estos inicios de temporada con los equipos que representan a la franja cantábrica de nuestra geografía, excepción hecha de los dominios donostiarras. Con el Athletic acomodándose a la estrategia de Bielsa, el Racing atrapado en tierra de nadie y el Sporting dudando en torno al nuevo proyecto de la era Preciado, un mero vistazo a la clasificación basta para constatar que, por no sé qué maldito milagro de la cartografía futbolística, el norte se ha convertido en sur y viceversa. Lo que se vio ayer en El Molinón vino a confirmar esa preocupante tendencia a la mansedumbre de escuadras por lo general bravías y dispuestas a morir matando. Gijoneses y santanderinos disputaron un partido triste, gris, perfectamente olvidable, en el que al Sporting le fallaron la puntería y la providencia y el Racing tuvo a favor su buena estrella y el talento para conseguir que el árbitro tomase por incidentes serios lo que no eran sino marrullerías propias de cualquier equipo que se ve impotente para arrimar, y nunca mejor dicho, el ascua a su sardina. Los rojiblancos pudieron presumir de una ineficaz elegancia en el toque; los santanderinos, de la fortaleza que siempre se ha tenido a gala en tierras cántabras. Unos y otros parecían luchar sin demasiado convencimiento por buscar un gol que no acababa de llegar y que terminó siendo una vana esperanza en las mentes de los aficionados que, entre resignados y atónitos, asistían impotentes al espectáculo. Siendo benévolo, puedo dar por bueno que el fútbol norteño se tiña de gris. Pero no me gustaría que por ahí abajo empezaran a decir que a los de estas latitudes no nos corre la sangre por las venas.

La Voz de Asturias, 26 de septiembre de 2011
Foto: Fernando Robles

jueves 22 de septiembre de 2011

Línea de Fondo 04: Atlético, 4- Sporting, 0

Maneras de sufrir

Cuando viví en Madrid, tenía un amigo del Atlético que presumía con frecuencia de la, según él, inmensa capacidad sufridora de la hinchada colchonera. Cada vez que sacaba el tema en mi presencia, yo contraponía a la fe ciega que él ponderaba en el Calderón la resistencia contumaz característica de los seguidores del Sporting, que por entonces pagaban en Segunda las consecuencias de un pasado tan reciente como oprobioso. Cuando volvimos a Primera (yo ya estaba instalado en Gijón, él seguía –y sigue– en la capital del Reino), adquirimos la costumbre de telefonearnos cada vez que nuestros equipos cruzaban sus caminos para recuperar aquellas viejas discusiones que tenían que ver no tanto con las virtudes de nuestros equipos como con nuestros propios méritos como sufridos aficionados de unas escuadras que casi siempre terminan dando menos de lo que, en principio, prometen. Hace mucho que no me llama, y tampoco lo ha hecho en esta noche decididamente aciaga, cuando su Atleti le acaba de meter a mi Sporting una goleada que compromete seriamente nuestra andadura en esta liga. Puede que sea por piedad. O quizás ha caído del guindo para comprender, de una vez por todas, que esas maneras de sufrir que, según Sabina, tan bien conocían los atléticos resultan mucho más familiares a orillas del Piles que en la muy castiza ribera del Manzanares, por mucho que ellos digan. A cada uno lo suyo. Y aquí, con lo nuestro, ya tenemos bastante.

La Voz de Asturias, 22 de septiembre de 2011

lunes 19 de septiembre de 2011

Esta bitácora ya tiene más de 100.000 visitas...

... Así que, como procuro siempre ser bien nacido, quiero aprovechar para darles las gracias a todos los que (habitualmente o no) pasan por aquí. Abrazos.

domingo 18 de septiembre de 2011

Línea de Fondo 03: Sporting, 0-Valencia, 1

El papel del Valencia

Yo creía que el Valencia se veía a sí mismo como un equipo (potencialmente) ganador, y en tanto que equipo (potencialmente) ganador tendría a gala el presumir de virtudes como la elegancia en el juego, la caballerosidad en la cancha, la contención en la victoria y la resignación en la derrota. Todas esas cosas que, a la larga, son las que definen a las grandes escuadras y les conceden, por derecho propio, un lugar de honor en el siempre controvertido panteón del imaginario futbolístico. Sin embargo, lo que vi en El Molinón fue un equipo faltón, desmadrado y marrullero que tuvo que echar mano de pésimas artes para llevar a su terreno un partido que –y esto es lo penoso– podía tener dominado sólo con su juego. No vale la pena comentar la actitud impresentable de Soldado en la sustitución ni las agarradas y empujones de una defensa que por momentos parecía más propia de Regional que de esta presunta liga de las estrellas. Que todo esto ocurriera ante un Sporting de una ineficacia preocupante (hasta Preciado estará de acuerdo conmigo en que no es muy alentador que nuestro casillero siga virgen e incorrupto tras tres tristes jornadas, por más que el sportinguismo esté acostumbrado a vivir en una perpetua montaña rusa) y con la connivencia de un árbitro al que le venía grande hasta el silbato, no hace más que llevarme a la conclusión de que, en el fondo, el Valencia está muy bien donde está: en su papel de eterno y frustrado aspirante a una gloria de la que es indigno.

La Voz de Asturias, 18 de septiembre de 2011
Foto: Fernando Robles

miércoles 14 de septiembre de 2011

Cumpleaños

Yo lo noto: cómo me voy volviendo
menos cierto, confuso,
disolviéndome en el aire
cotidiano, burdo
jirón de mí, deshilachado
y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido
un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
morirse muchas veces mucho.

Ángel González

...Y van 31.

Mabel Ladyblues: la mirada que escucha

Corría el año 2005 cuando Mabel G. Bolaño (Gijón, 1976) se vio por primera vez en el foso de un escenario con una cámara de fotos entre sus manos. Ese día, aunque puede que ella no lo supiese hasta tiempo después, pasó a convertirse en Mabel Ladyblues merced a la unión de dos pasiones, el blues y la fotografía, que habían madurado por vías diferentes. La primera se manifestó muy pronto -cuando ella contaba ocho años de edad y se encontró por casualidad con una actuación de Koko Taylor en la televisión- y se concretó en 1999, cuando descubrió una web que la puso en contacto con La Taberna del Blues, la revista digital con la que empezó a colaborar y de la que hoy es corresponsable. La segunda se hizo esperar hasta mediados de la pasada década, cuando entró en un foro sobre fotografía que la puso en contacto con aficionados al sector y la metió en un periplo con rumbo al Festival de Blues de Cazorla. Allí fue donde empezó a captar en imágenes la esencia de la música en directo. Hasta hoy.

“Siempre me había gustado el arte, en especial la fotografía”, cuenta, “y por eso terminé llegando a la web de Caborian y a su foro; desde aquella experiencia en Cazorla, no he vuelto a pisar un festival sin la cámara”. Al margen de su trabajo en La Taberna del Blues, desarrolla su propio proyecto, en el que, bajo el nombre de Sustanciagris trabaja para el departamento de marketing de Fender Ibérica o diseña montajes fotográficos para decoración (“casi siempre de la mano de Jorge Currás, que es un genio y un buen amigo”), aunque señala que lo que más le gusta es “lo que menos hago”, posicionar páginas web en buscadores. “Ésa es mi pasión más satánica”, confiesa entre risas.

De todos modos, lo que últimamente la ha colocado en primera línea son sus fotografías. Este año ha protagonizado varias retrospectivas por Asturias y presentó en el Festival de Béjar las imágenes que hizo para el último disco de Raimundo Amador. Las instantáneas que ilustran el último disco de Los Cohetes, grabado en directo en el ya desaparecido Savoy Drinks&Music, también llevan su firma, así como toda una serie tomada durante el último concierto de los ZZ Top en Madrid, y todas muestran esa fidelidad a la vocación de mirar lo que se escucha para inmortalizarlo en una instantánea.

Aunque no ha parado en estos seis años, no oculta que a veces cunde el desánimo: “A veces pienso que sería mucho más relajado ir sin más a los conciertos y luego escribir en casa la crónica”. Sobre todo por el trato que, en ocasiones, los promotores dan a los fotógrafos: “En el de ZZ Top veías a los redactores escuchándolo tranquilamente mientras a nosotros, que éramos unos treinta, nos movían como al ganado”. Pero los inconvenientes no acaban ahí. Cuenta que “nos piden salir o dejar el equipo en taquilla, que viene a ser como si te dicen que dejes las llaves del coche puestas en el contacto y que te pires tranquilo, y encima cuando ves a la gente del público haciendo fotos con sus móviles te quedas con cara de Iniesta”, bromea. Esos agobios son los que motivan episodios de desencanto en los que se plantea abandonar la fotografía de conciertos para volcarse en otros géneros.

La Voz de Asturias, 14 de septiembre de 2011
Foto: Armando Álvarez

lunes 12 de septiembre de 2011

Línea de Fondo 02: Osasuna, 2 -Sporting, 1


Cambiar partituras

Cuando Cejudo marcó el segundo gol para el Osasuna y yo caí en la cuenta de que en estos últimos años el Sporting rara vez remonta, un hombre que estaba junto a mí en la barra del bar y cuyo parecido con Bert Jacobs era verdaderamente asombroso se me acercó y, muy misteriosamente, dijo: “Están tocando con la partitura equivocada”. Luego volvió a fijar la vista en el televisor. Otto, mi perro, asintió en silencio. Pensé entonces que los vaivenes del Sporting en estos primeros compases de liga no son tan distintos de mis titubeos al piano cada vez que se me encomendaba la interpretación de un nuevo estudio, una pieza desconocida en la que todas las notas eran nuevas y que requería de varios ensayos antes de iniciar la puesta a punto definitiva. Quizá Jacobs tuviese razón (al fin y al cabo, fue lo más parecido a un teórico que tuvimos en el banquillo de El Molinón) y los jugadores de este Sporting son mejores de lo que parecen ser y sólo les falta aprender a interpretar los pentagramas que les corresponden o, en su defecto, ordenar las páginas que contienen el guión de una sinfonía, hoy por hoy, inacabada. Aprender a manejar unos tempos y digitaciones que se les resisten y a los que sólo parecen acostumbrarse cuando ya empieza a ser demasiado tarde para casi todo, y es evidente que una buena coda puede embellecer o mitigar los traumas de un desarrollo ominoso, pero jamás mudar la idiosincrasia de algo que, a esas alturas, no suele tener remedio. Habrá que fiarse, no queda otra, del oficio de los intérpretes que en mayo se despedirán o bien entre ovaciones o bien entre silbidos, y también de la capacidad del director de la orquesta . Yo me mantengo a la espera. Otto, mi perro, no se atreve a dar su veredicto.

La Voz de Asturias, 12 de septiembre de 2011

sábado 10 de septiembre de 2011

Días de fútbol.

La verdad es que nos trataron como a reyes. No voy a extenderme relatando los pormenores de la cosa porque el que quiera puede encontrar una información más o menos resumida aquí, pero me apetece dejar constancia de que la mesa redonda sobre Fútbol y letras que organizó el Unión Club Ceares dentro de las jornadas que prepararon para reivindicar un modelo nuevo de organización económica y social del balompié fue uno de los actos más divertidos en los que he tenido el gusto de participar. No es sólo que los directivos del club no respondan ni de lejos al modelo de directivo que uno se espera cuando le invitan a participar en algo relacionado con un equipo de fútbol. Es que, además, fueron capaces de conseguir que los cinco contertulios -que llegamos al campo de La Cruz bastante desubicados, sin saber muy bien qué se esperaba de nosotros ni qué teníamos que hacer exactamente- nos sintiéramos desde el minuto uno como en casa. Y eso, sobre todo teniendo en cuenta que la mesa se colocó sobre el mismo césped del campo y que el público nos observaba desde las gradas del estadio, tiene mérito.

Mis compañeros de alineación también ayudaron. A Boni Pérez y Maxi Rodríguez los conocía desde hace ya tiempo. Al primero, porque solemos frecuentar los mismos bares y coincidimos bastante a menudo en diversos saraos. Al segundo, porque desde que le entrevisté por primera vez allá por 2004 hemos venido viéndonos esporádicamente y porque, digan lo que digan, ser de Mieres une mucho. No conocía a Carlos Marañón ni a David Artime, y hablé bastante más con el primero que con el segundo, pero con los dos me reí mucho y los dos fueron unos excelentes contertulios. Nos lo pasamos tan bien que estuvimos debatiendo cerca de dos horas, y si terminamos fue porque se nos hizo de noche y no éramos capaces de ver más allá de nuestras narices. También porque estaban a punto de dar las diez de la noche y a esa hora estaba previsto que empezara el concierto que iba a rematar la jornada en el centro de Gijón. A una media hora de camino, siendo generosos. El propio cartel del concierto da la perfecta medida de cómo hace las cosas esta gente: juntar en la misma noche y desinteresadamente a Nacho Vegas, Igor Paskual, Los Izquierdos, Kings of Makaha y un grupo formado para la ocasión por Guiller Momonje, Mar Álvarez y Manuel Scattini no es fácil.

El Ceares es un club de barrio bien modesto. Milita en la Tercera División y el año pasado estuvo a punto de desaparecer por problemas económicos. La gente que se ha hecho cargo del equipo procede de la misma grada, y se lo están currando no sólo para reflotar la cosa, sino también para aprovechar el club como una plataforma desde la que reivindicar el fútbol como tal, sin los excesos mediáticos ni las lentejuelas a las que tanto nos hemos acostumbrado desde hace unos años para acá. Importa poco cómo les vaya esta temporada (aunque espero que, al menos, se mantengan en Tercera), pero de momento ya han conseguido hacerse notar y levantar el debate.Y eso siempre es bueno.

No me resisto a contar, para finalizar, una anécdota. Hace unos días, le pregunté a Nacho Vegas qué pensaba cantar él en el concierto. Me dijo que no lo sabía, pero que andaba un poco preocupado porque no tenía ninguna canción futbolera y le habían dicho que Igor Paskual iba a interpretar un repertorio de canciones sobre fútbol adaptadas al rock. En la noche del viernes, y entre otros temas, Paskual versionó el himno del centenario de la Real Sociedad, un equipo más bien poco querido en Gijón después de los líos que montó con el Sporting en el año del último ascenso. Mientras lo estaba cantando en el escenario, me acerqué a Nacho y le dije:

-Esto sólo lo superas cantando el himno del Oviedo.

No se atrevió.

Foto: Fernando Robles / La Voz de Asturias

miércoles 7 de septiembre de 2011

Love football, hate business


El U. C. Ceares, equipo de Tercera División, organiza este fin de semana unas jornadas que, con el título Por un fútbol social, crítico y popular, buscan reivindicar una forma distinta de entender el balompié, siguiendo las líneas de un manifiesto que han colgado aquí y cuya lectura recomiendo. Dado que me han invitado a participar como ponente en una mesa, y dado que se lo han currado bastante para llevar la cosa a buen puerto (y que el hecho de que el trofeo con el que el club premiará al mejor jugador de esta temporada lleve el nombre de George Best ha conseguido que me hayan ganado para la causa por completo), dejo aquí el programa de actividades por si a alguno le interesa:

Viernes 9 de septiembre

Campo de La Cruz
19 horas. Mesa redonda: Fútbol y Letras. Intervienen Carlos Marañón, David Artime, Maxi Rodríguez, Boni Pérez y Miguel Barrero.

Sala Sweet 01 (antiguo Savoy Drinks&Music)
22 horas. Concierto Ceares Rock Club. Nacho Vegas, Igor Paskual, Los Izquierdos, Kings of Makaha, Ass Trainers y Guiller Momonje y las Muelas del Juicio Final.

Sábado 10 de septiembre

Campo de La Cruz
17 horas. Partido de confraternización Esto Ye La Cruz, entre participantes y aficionados.
19 horas. Mesa redonda: Alternativas al fútbol negocio y las SADs. Con representantes del Ciudad de Murcia, U. C. Ceares, Señales de Humo y FASFE.

Pub La Folixa
00 horas. Pinchada de Dj's cearistas.

Domingo 11 de septiembre

Campo de La Cruz
17 horas. Partido de Liga: U. C. Ceares-C. D. Condal

Como colofón, si alguien quiere escuchar el himno del club -compuesto por Mar Álvarez (Undershakers, Pauline en la Playa) y Pedro Vigil (Penelope Trip, Edwin Moses, Vigil)-, puede hacerlo pinchando aquí.

Y aquí, un reportaje.