martes 31 de agosto de 2010

De (falsa) vuelta

Por pura casualidad (o, al menos, por razones completamente ajenas a mí), en estos días ha coincidido la publicación de dos textos que dejé escritos hace bastante tiempo y que no habían visto la luz hasta ahora.

El primero es un reportaje sobre el poeta gijonés Luis Álvarez Piñer, que ganó el Nacional de Poesía en 1991, y que apareció el sábado pasado, 28 de agosto, en las páginas del suplemento de cultura del diario El Comercio. Pueden leerlo pinchando aquí.

El segundo es un perfil de Ricardo Menéndez Salmón que la revista Qué Leer publica en su número de septiembre (es decir, el que acaba de llegar a los kioscos) con motivo del lanzamiento de su última novela, La luz es más antigua que el amor (Seix Barral), que llegará a las librerías dentro de muy poco. Que yo sepa, no hay enlace, así que los interesados en echarle un vistazo tendrán que comprar directamente la revista.

Además, en ese mismo número la publicación incluye un artículo de Milo J. Krmpotic', redactor jefe de la misma, donde relata su experiencia del pasado mes de julio en la Semana Negra de Gijón y escribe, entre otras cosas, lo siguiente:

Invitado de última hora a la XXIII Semana Negra de Gijón, gracias al entusiasmo del amigo Miguel Barrero por una primera pseudo-incursión en los territorios de Chandler y Hammett que he titulado Las tres balas de Boris Bardin (Caballo de Troya)...

...Y he querido reproducirlo aquí porque, además de darle gusto al ego (que también), quiero decir en público lo que ya le he dicho al propio Krmpotic' en privado: que si estuvo en la pasada Semana Negra no fue gracias a mi entusiasmo, sino gracias a su novela, única y exclusivamente. Y así, de paso, aprovecho para recomendarles que la lean.

Pues eso. Que, por el momento, yo continúo en vía muerta, pero ahí fuera la vida sigue.

lunes 30 de agosto de 2010

Atlético, 4-Sporting, 0

En fin. Habrá que ser pacientes...

lunes 2 de agosto de 2010

Curándome en salud

En el improbable caso de que alguien siga semana a semana mis columnas, y en el (no sé si aún más improbable) caso de que lo haga a través de esta bitácora, imagino que se habrá extrañado ante la calma chicha que se ha adueñado de estas aguas cibernéticas en las últimas semanas. El motivo es tan claro como simple: por cuestiones de salud, he tenido que parar. Durante una temporada abandonaré mis funciones como columnista en El Comercio -y también otros trabajos eventuales en esa misma cabecera y en otras- hasta que me restablezca totalmente. Supongo que, en cualquier caso, esta bitácora me servirá de desahogo momentáneo en casos puntuales; y, de todos modos, aún tengo inéditos dos artículos largos (uno para El Comercio y otro para Qué Leer) que escribí en mayo y julio, respectivamente, y que imagino que se publicarán en las próximas semanas y de los que dejaré aquí constancia. No es un silencio definitivo, sino una parada momentánea, y no sé cómo ni cuándo, pero pienso volver. Hay que ver. Lo que no consiguieron los servicios jurídicos del Real Madrid, lo están consiguiendo el Diazepan y otros inventos farmacológicos...

Pues eso. Que sean buenos. Y que hasta la próxima.