viernes 16 de julio de 2010

Microcosmos200: 200

Supongo que mis hipotéticos lectores no llevarán la cuenta, pero yo sí, y resulta que esta es la columna número 200 que publico en este rincón del periódico desde que empezara a acompañar sus desayunos, semana sí y semana también, hace ya cuatro años y medio. Es mucho; o, en cualquier caso, es bastante más de lo que yo podía imaginar cuando escribí el primer artículo, y también de lo que vaticinaban algunos conocidos que dudaban -no más que yo, en cualquier caso- de mi capacidad para cumplir semanalmente con el compromiso de ir pergeñando opiniones sobre este asunto o aquel otro durante un lapso de tiempo demasiado amplio. Ha habido altibajos, imagino que es lo lógico, y si ahora echase la vista atrás seguramente encontraría textos que no recuerdo haber escrito o juicios que se han ido matizando o corrigiendo a lo largo de este casi lustro transcurrido desde que este Microcosmos empezara su andadura. También hallaría alguna que otra repetición. Por mucho que algunos atribuyan a los columnistas una capacidad inusitada para hablar de casi todo, es difícil encontrar doscientos asuntos distintos de los que opinar, y también buscar cada semana algún tema digno o 'actual' o susceptible de entretenerles o de no amargarles el día demasiado. No digo nada de arrojar luz sobre determinados aspectos del mundo en el que vivimos. Aunque se pueda dar por sentado que ésa es una de mis atribuciones, no me creo ni mucho menos capaz de tanto. Cuando publiqué aquí el primer artículo, la crisis ni siquiera era una amenaza, ninguno esperaba que la selección española ganase el Mundial (y ya se han celebrado dos desde entonces, y una Eurocopa que también alzamos) y aún estaba reciente el cambio de presidente en La Moncloa. Doscientas columnas después, hay cosas que han cambiado bastante y otras que siguen igual que siempre. Me temo que yo soy una de las primeras. Al filo de la treintena, a veces me cuesta reconocerme en el zagal de veinticinco años que escribió aquellos artículos -algunos muy osados, otros ciertamente ingenuos- que poco a poco fueron abriendo el camino. Escritos están, en cualquier caso, y tampoco sería muy de recibo renegar de ellos o hacer por ocultarlos. Sin aquellos principios, no habríamos llegado a estas alturas, y ha sido un gusto recorrer todo esto junto a ustedes. Ya veremos dónde nos deja la vida al cabo de los doscientos que aún están por venir.

El Comercio, 14 de julio de 2010

3 comentarios:

NV BALLESTEROS dijo...

Miguel, felicidades...Que vengan otros 200 Microcosmos o más....En lo personal los he disfrutado.

Que tengas un buen fin de semana

Besos

José Luis Piquero dijo...

Así se va haciendo un escritor. Felicidades.

Galo dijo...

Hola, Miguel. Por favor, ¿cómo puedo ver la película que codirigiste sobre los últimos días de Michi, "La Estancia Vacía"?. Yo y otras personas que conozco estamos muy interesados en esa película.
Gracias de antemano.
Sergio Gallego, de Madrid.