Me entero por mi amigo Quique -que, pese a ser del Real Madrid, es hombre sensato y cabal- de que existe por ahí una editorial llamada Wei Lai Futuro que se autodefine como una empresa de promocion del pensamiento y la creacion inspirada en el momento global que vivimos y en la busqueda de un futuro mejor. Habrán observado mis lectores (si es que aún me queda alguno) que dentro de ese entrecomillado hay palabras que carecen de tilde pese a que deberían llevarla, y tengo que aclarar que no se trata de un error de quien esto firma. La editorial Wei Lai Futuro acaba de presentar su primera novela, Huida a Jerte, y por lo que se deduce de su nota promocional el mayor mérito que acredita es el de ser la primera novela en español sin tildes. Según los responsables de este nuevo y (a su entender) arriesgado sello, la ausencia de tildes en la lengua española es un cambio ortográfico muy sencillo con claras ventajas y pocos inconvenientes. Según añade Màrius Serra en un brillante artículo publicado en La Vanguardia, la idea es que los extranjeros aprendan con más facilidad la lengua castellana, y justifican ese noble propósito en el hilarante argumento de que el latín y el inglés se leen sin tilde y los dos han sido, cada uno en su momento, los idiomas del imperio.
No sé bien si lo que demuestran los responsables de esta editorial Wei Lai Futuro es estupidez o ignorancia. Tampoco sé si me hace gracia o me cabrea. A fin de cuentas, pocos les harán caso porque la editorial es tan modesta, que dudo mucho, primero, que sus publicaciones lleguen a tener eco y, segundo, que nadie les haga el más mínimo caso. Por no ser, ni siquiera son originales. Ese razonamiento de si la ortografía es el problema, suprimámosla ya lo esgrimió hace mucho García Márquez en un célebre discurso en Guadalajara (México) y no consiguió otra cosa que concienciar a los que aún no lo estaban de la necesidad de unas reglas que, si no existieran, complicarían hasta lo grotesco algo tan esencial como es la comunicación. No hace falta más que navegar un rato por internet para encontrarse con indocumentados que confunden haber con a ver, que ignoran el significado del término concordancia o que parecen sufrir alguna tara que les impide distinguir la b de la v. Hagan la prueba y traten de descifrar los mensajes, involuntariamente crípticos, que dejan diseminados por foros y redes sociales. Imaginen si, encima, se les exime de colocar esas tildes que algunos todavía ponen, aunque mal. Imaginen que un día apareciese una editorial dispuesta a publicar sus deposiciones verbales. Imaginen qué maltrecha iba a quedar nuestra pobre literatura si le arrebatan sus acentos.
El Comercio, 17 de junio de 2010
El Comercio, 17 de junio de 2010
6 comentarios:
¡Bobón! ¡Pero si esos que dices al final ya publican, e incluso son best-seller y líderes de opinión! (Claro que tienen editores que aún les ponen tildes aunque no les afeen la desvergüenza).
También tienes razón; pero coima, por lo menos que se molesten en aparentar (sólo un poco) lo que no son...
Hola! No creo que funciones, para mi sería una bendición que desaparecieran siempre sé me olvida ponerlas...
Besos
Home, pos yo creo que mayor tara que la de nun distinguir b y v ye la de nun entender que la ortografía ye un instrumentu de clase y de separación social. O, yá puestos, la de nun entender que pa que un textu sía un "entrecomillado" hai que ponelu ente "comillas", precisamente... Ah, y el debate ortográficu vien de muncho más p'atrás que García Márquez. Polo menos, polo menos, de cásique 100 años antes d'existir una institución tán clasista y retrograda como la RAE. O si non, pregunta-ylo a Gonzalo Korreas: http://gramaticas.iespana.es/correas.htm
Lo de Márquez fue en Zacatecas.
¿A pesar de ser del Real Madrid? Mira campeón, iba a pasar de todo pero me has convencido para que siga hasta el final, ya tendrás noticias
Publicar un comentario en la entrada