miércoles 29 de abril de 2009

El mundo editorial

No conozco personalmente a Agustín Sánchez Antequera, pero le tengo agregado al Facebook desde hace unos meses. Es allí donde ha colgado hoy mismo una Carta de un editor de libros (es responsable de Legados Ediciones) que no tiene desperdicio y que me permito reproducir aquí:

CONCLUSIONES sobre el MUNDO EDITORIAL tras un año con LEGADOS EDICIONES.

(No siempre ocurre así, ADVIERTO, pero es la regla general).

- Los libreros no cogen nuestros libros, prefieren los que se venden como churros. No hablo sólo de las grandes superficies comerciales, sino de pequeños libreros que van con la bandera de alternativos por la vida.
- Las distribuidoras no distribuyen lo que no es comercial. Muchas veces las propias editoriales distribuyen por su cuenta, porque no se fían, aun cuando tengan una distribuidora a su servicio. No hay más que ver los catálogos de un distribuidor: Códigos da Vinci, Los caballeros del Santo Grial, literatura erótica y libros fantásticos para adolescentes.
- Los medios de comunicación no promocionan más que lo que les reporta beneficios a sus propias empresas de comunicación. Sólo en los blogs y revistas virtuales se puede tener cierto eco.
- Algunos periodistas nos piden dinero a cambio de una reseña. Eso se llama publicidad, no periodismo. A un periodista debe pagarle su medio, igual que a nosotros nos deben pagar los lectores.
- Los medios sobreviven gracias a la publicidad. Es otro tipo de AUTOEDICIÓN (para los críticos con la edición de autor, habría que mencionar la cantidad de dinero que les da a los grandes periódicos los anuncios de prostitución que ayudan a sostener a las mafias que luego critican).
- Algunos jefes de redacción revenden los libros no reseñados en sus medios (al menos 100 títulos a la semana) a libreros y así se sacan un dinero extra (300-400 euros a la semana). No lo hacen ellos directamente, son tan cobardes que mandan al portero o vigilante de la empresa (son libros enviados gratis a las redacciones de Cultura para conseguir alguna reseña).
- Los críticos tampoco se interesan más que por aquello que publican sus amigos literarios. Incluso tienen muchos problemas para publicar sus reseñas cuando son demasiado alternativas.
- El público prefiere gastarse 20 euros en libros comerciales antes que 8-12 euros en un libro de un autor que está empezando. Y contra eso pocos argumentos se pueden ofrecer cuando una editorial pretende sobrevivir gracias a sus ventas (sin más ingresos que los de sus lectores; sin subvenciones ni autoedición).

NO SIEMPRE ES ASÍ: hay buenos lectores, libreros, periodistas, críticos, blogueros y distribuidores que están interesados en la buena literatura y con ellos colaboramos. Pero por desgracia, son una minoría.

Esto es un SUPERMERCADO, tiene poco que ver con la cultura. Eso sí, a todos estos gremios se les llena la boca al declararse los grandes defensores de la cultura.

Contra esta manipulación, sólo quedan las redes sociales alternativas, especialmente Internet. Aunque ya hay intentos de control por parte de los estamentos oficiales.

Cada elemento tiene el derecho a elegir con quien trabaja y a quien ayuda, igual que este editor tiene el derecho a expresar lo que piensa.

Con estas circunstancias, es cada día más complicado resistir. Pero seguiremos intentándolo.

domingo 26 de abril de 2009

Atlético, 3-Sporting, 1

Octubre de 2008 fue un buen mes. Al margen de las cuestiones puramente personales, ganamos todos los partidos (Mallorca, Osasuna, Deportivo, Numancia) y parecía que por fin le habíamos cogido el pulso a la Primera División después de cinco jornadas más bien humillantes. Durante unos cuantos meses pensamos que habíamos dejado atrás la pesadilla. Ahora que la pesadilla ha vuelto, no sé si nos dará tiempo a despertar.

[Por piedad, ¿hay alguien ahí arriba?]

¡Oh, capitán; mi capitán!

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, nuestro espantoso viaje ha terminado,
la nave ha salvado todos los escollos,
hemos ganado el premio que anhelábamos,
el puerto está cerca, oigo las campanas, el pueblo entero regocijado,
mientras sus ojos siguen la firme quilla del navío soberbio y audaz.
Mas ¡oh, corazón!, ¡corazón!, ¡corazón!,
¡oh, rojas gotas que caen
allí donde mi capitán yace frío y muerto!

¡Oh, capitán!, ¡mi capitán!, levántate y escucha las campanas,
levántate, por ti se ha izado la bandera, por ti vibra el clarín,
para ti ramilletes y guirnaldas con cintas,
para ti multitudes en las playas,
por ti clama la muchedumbre, a ti se vuelven los rostros ansiosos:
¡Ven, capitán! ¡Querido padre!
¡Que mi brazo pase por debajo de tu cabeza!
Debe de ser un sueño que yazcas sobre el puente
derribado, frío y muerto.

Mi capitán no contesta, sus labios están pálidos e inmóviles,
mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad,
la nave, sana y salva, ha anclado, su viaje ha concluido,
de vuelta de su espantoso viaje, la victoriosa nave entra en el puerto.
¡Oh, playas, alegraos! ¡Sonad, campanas!
Mas yo, con tristes pasos,
recorro el puente donde mi capitán yace,
frío y muerto.

Walt Whitman
(1819-1892)

sábado 25 de abril de 2009

Si te dicen que caí

Hombres de hierro, forjados en tantas batallas, soñando como niños.

Juan Marsé, escritor.

viernes 24 de abril de 2009

Microcosmos153: Leer

Lo fácil hoy sería incurrir en la demagogia y hacer de evangelista de las beneficiosas propiedades de la lectura. Me temo que no escribo en vano, y que a estas horas ya estaremos todos hartos de atender a los mismos argumentos según los cuales leer nos convertiría en unas personas mejores de lo que somos, una falacia más que repetida a lo largo de los tiempos a la que año tras año suelen adherirse por estas mismas fechas quienes buscan en la literatura la fotografía o el titular que despreciaron el resto del año. Una y otra vez repetirán el mismo tópico, se llenarán la boca con las virtudes de la letra impresa y pondrán rumbo a otros asuntos sin reparar en que a sus espaldas quedan unas estadísticas raquíticas que dicen que en este santo país no se lee más que por equivocación y que quien abre un libro suele cerrarlo sin haber entendido la mitad de lo que en él se contaba.

Quizás convenga, pues, abandonar las palabras bonitas y empezar a decir de una vez por todas la verdad: que leer no nos hace mejores que nadie, y que tampoco tiene por qué hacernos peores. Ilustres asesinos han tenido en su mesita de noche novelas excelentes, y hubo grandes hombres que no leyeron en su vida o que sólo se atrevieron con opúsculos infumables. Eso no quiere decir más que una cosa: que los libros sólo son eso, libros, y que el uso que se les dé o el rendimiento que se les saque depende única y exclusivamente de las ganas o el talento de cada cual. Porque si algo garantiza el libro, si algo nos asegura en el momento en que lo compramos o lo tomamos prestado en alguna biblioteca, es que entre sus tapas no nos aguarda más que una incertidumbre: la de desconocer si al acabarlo seremos la misma persona que lo empezó. Un libro puede aclarar ideas, pero también llenar de dudas; puede dar soluciones, pero también causar problemas; puede mostrar la luz, pero también sumergirnos en un túnel cuya salida ya no podremos encontrar nunca. Así que leer, en el fondo, no es una cuestión de inteligencia, sino de valentía. Si se atreven, adelante; y si no, sigan a sus cosas. Probablemente así vivirán más tranquilos, pero se habrán perdido una de las mayores aventuras al alcance del hombre. No digan que no les he avisado. Feliz Día del Libro.

El Comercio, 23 de abril de 2009

jueves 23 de abril de 2009

Sporting, 0-Espanyol, 3

Lo peor de todo es que los otros no son mucho mejores que nosotros. Pero parece como si se nos hubiese acabado la batería, y no me gusta nada lo que tenemos por delante...

Unas contestaciones a Vicente Aranda

Como sabrán, Juan Marsé dio la semana pasada una entrevista a El Cultural con motivo del acto de recepción del Premio Cervantes correspondiente a este año -que se celebró esta mañana en Alcalá de Henares- en la que declaró que el problema del cine español es, fundamentalmente, la falta de talento. Puede pensarse que cada uno tiene que estar a lo suyo, y que un escritor no es nadie para meterse a juzgar la labor de los cineastas, pero sus palabras venían al caso porque en los últimos veinte años ha visto cómo algunos de sus libros eran trasladados a la gran pantalla con más pena que gloria. La mayoría de esas adaptaciones (posiblemente todas, aunque no estoy seguro) tuvieron como director a Vicente Aranda, que se ha sentido bastante agraviado y le respondió ayer desde el Festival de Cine de Málaga, por donde anda no sé si presentando algo o haciendo de jurado. Independientemente de la opinión que me merece su filmografía (que no es muy buena), sus palabras me han demostrado que el cineasta no tiene demasiadas luces que se diga. He aquí algunas perlas, a las que voy -humildemente- a dar respuesta:

a) En el cine español sí tenemos figuras internacionales, pero los novelistas no.

Si tenemos en cuenta que el cine es un arte extremadamente joven en comparación con la literatura -que le saca varios siglos de diferencia-, y si tenemos en cuenta que aquél a quien se considera unánimemente el mayor escritor de todos los tiempos nació precisamente en Alcalá de Henares en 1547, la afirmación es un tanto desafortunada. Pero si profundizamos un poco más y buscamos autores que han merecido a lo largo de la Historia el respeto de lectores y estudiosos de fuera de nuestras fronteras, podríamos elaborar una larga lista que arrancaría, por ejemplo, de Lope y Calderón y en la que figurarían Leopoldo Alas Clarín o el anónimo autor del Lazarillo hasta llegar a nombres más actuales como los de Federico García Lorca o Antonio Machado. De los escritores de hoy mismo -nótese que me estoy refiriendo sólo a los españoles, porque si me desplazase también a Sudamérica el listado sería aún mucho mayor-, creo recordar que Javier Marías había vendido hasta hace poco dos millones de ejemplares de sus novelas en toda Europa (lo que no es poco), y si nos da por meternos en el barrizal de los best sellers, por ahí andan los traducidísimos Carlos Ruiz Zafón o Ildefonso Falcones. Y, cambiando de tercio, no está de más recordar que, según dicen, la recientemente fallecida Corín Tellado llegó a tener cuatrocientos millones de lectores en España y Sudamérica. No creo que ningún director español haya llegado a esas cifras de audiencia.

b) Una película siempre será mejor que una novela.

Generalizar no es nada bueno, y esta frase dicha así -y así aparece transcrita en todas las fuentes que he consultado, luego así debió de decirla- resulta, con perdón, una absoluta estupidez. Comparar una película -cualquier película- con una novela -cualquier novela- es tan absurdo como equiparar un coche con una manta eléctrica o dilucidar si la prosa de Benet vale más o menos que la poesía de Goytisolo. No se pueden equiparar -en términos cualitativos, al menos- dos elementos que pertenecen a categorías distintas, sencillamente porque no tienen nada que ver. Seguro que el propio Aranda podría poner ejemplos de novelas excelentes y películas infumables, o viceversa. Quiero creer que, en este caso y en este supuesto, o no pensó lo que decía o no dijo exactamente lo que pensaba.

La otra posibilidad -la de que se refiera a las películas basadas en novelas- tampoco le deja muy bien parado. Rara vez la adaptación cinematográfica de una novela suele dar la talla, precisamente porque la novela tiene unos códigos muy determinados que el cine no comparte o comparte sólo a medias. Los grandes directores -y hay casos que lo demuestran- son aquellos que han sabido interpretar el código literario en el cinematográfico sin que se noten las fisuras o divergencias entre ambos. De una buena novela puede nacer una película buena o mala. De una mala novela, exactamente lo mismo. Lo importante no es, en este caso, el lenguaje, sino el talento del director. En el cine español hay grandes películas inspiradas en libros (Los santos inocentes, El bosque animado...), pero también auténticos bodrios que tomaban la literatura como punto de partida (Tiempo de silencio, La pasión turca...). Rara vez, eso sí, las películas llegan a superar del todo o las novelas porque el cine, dada su propia naturaleza artística, carece de la facultad de verbalizar los pensamientos, que son -a fin de cuentas- los que hacen que una novela sea o no memorable.

c) [El montaje] nos lleva a la reducción y a la capacidad de síntesis, que es algo muy importante que no tienen los escritores. Escriben y no dejan de escribir. Escriben muchas descripciones inútiles y situaciones que no son necesarias. Ellos escriben de todo...

Probablemente Aranda no ha meditado mucho sus propias películas, porque si un servidor recuerda joyas como El amante bilingüe, Celos o La pasión turca advierte que en algunos casos no es que sobrase metraje, sino que casi hasta estaba de más la película entera. No es el único caso. Cineastas como el último Garci o el siempre genial Víctor Erice, por poner dos ejemplos, gustan de recrearse en descripciones inútiles y situaciones innecesarias (los cursivados, como habrán percibido, no son casuales), de la misma manera que hay escritores que, lejos de regodearse en su propia prosa, prefieren ir directos al grano y resolverlo todo en el menor espacio posible. No tiene nada que ver con montajes ni con economías (escribir es barato,y hacer cine no, dijo Aranda en otro momento de su gloriosa rueda de prensa), sino con un concepto muy distinto. Se llama estilo.

d) Mucho menos talento [que los cineastas] tienen los novelistas.

Aparte de que el director cae en la trampa al hacer esta aseveración (los novelistas tienen mucho menos talento que los cineastas, luego éstos tienen ya poco talento de por sí), vuelve a incurrir en el error de generalizar por donde no se debe. Hay cineastas con mucho talento, de acuerdo, pero también hay otros que hacían mejor en dedicarse a cualquier otra actividad, a poder ser no relacionada con el arte. De la misma manera, hay novelistas excelentes y otros que merecerían ver cerradas las puertas de todas las editoriales del mundo. Están Buñuel, sí, y Sánchez Ferlosio, pero también Mateo Gil y Lucía Etxebarría. Así que tampoco tanto, señor Aranda. Ni tan calvo.

Orgullo amical


Ayer, en el suplemento Cultura/s del diario La Vanguardia, Kiko Amat publicaba un artículo sobre novela proletaria en el que se decía lo siguiente:

Yo, desde aquí, me voy a permitir apuntarles dos nombres emergentes en la literatura de barrio DC (Después de Casavella): Uno es Pablo Rivero (Gijón, 1972), y La balada del Pitbull (Trea, 2002), su impresionante debut. Pocas veces se enfrenta uno con un libro tan honesto, vital, vivido y verdadero como aquel. En el Pitbull –quizás mi libro español favorito de los últimos cinco años– Rivero no vuelve la cara ante nada, no moraliza, no se disculpa: su historia de unos chicos lumpen de Gijón está llena de palizas, racismo, fútbol, chaquetas Alpha, pena, rabia de clase y confusión. Y, de acuerdo, una pizca de redención (aunque pírrica). La percepción, lo cuidadoso de la mirada de Rivero, la empatía y ternura que desprenden sus palabras al hablar de aquellos manguis de barrio, es algo auténticamente conmovedor. Su siguiente trabajo, Últimos ejemplares (Trea, 2006), es igualmente impresionante, así que conviene no perderle de vista.

Qué bien, coño, qué bien...

Feliz Día del Libro

El Día del Libro me pilla escribiendo un largo artículo sobre Juan Benet que saldrá publicado -si consigo acabarlo- en el próximo número de El Súmmum y pendiente de algunas cuestiones relacionadas con el trabajo diario. Sin embargo, ni una cosa ni las otras (ni tampoco el partido del Sporting, que esta tarde empieza a jugarse la vida, o al menos la permanencia en Primera) impedirán que lo celebre como debe celebrarse: visitando alguna librería para pertrecharme de material con el que afrontar las próximas semanas. Además, también tengo un par de compromisos: a las once de la mañana estaré leyendo en la Librería Cervantes de Oviedo (y también firmando libros, si alguien compra alguno) y a las siete de la tarde participaré en una tertulia que emitirá Radio Parpayuela. Como en años anteriores, y por si la fecha les pilla sin ideas, aquí dejo algunas recomendaciones:

Narrativa: El corrector, Ricardo Menéndez Salmón / El país del miedo, Isaac Rosa / Saber perder, David Trueba / España, Manuel Vilas / Todos los cuentos, Cristina Fernández Cubas / En el café de la juventud perdida, Patrick Modiano / Indignación, Philip Roth / Una meditación-Un viaje de invierno-La otra casa de Mazón, Juan Benet / Tierras de poniente, J. M. Coetzee / Cuentos esenciales, Guy de Maupassant / Cuentos completos, Edgar Allan Poe

Poesía: Pasaje, José Luis Argüelles / Viejos minerales, Luis Fernández Roces / El puente, Hart Crane / Occidente, Juan Carlos Gea / Poesía completa, José Agustín Goytisolo / Las personas del verbo, Jaime Gil de Biedma / La vida en llamas, Luis Alberto de Cuenca / Nada grave, Ángel González / Vista cansada, Luis García Montero / Rengo Wrongo, Jorge Riechmann / Poesía póstuma, Rainer Maria Rilke / La prosa del mundo, Luis Antonio de Villena / Calor, Manuel Vilas

Ensayo: Anatomía de un instante, Javier Cercas / Necesidad del mito, Luis Alberto de Cuenca / La cena de los notables, Constantino Bértolo / Visto para sentencia, Rafael Reig / Todo lo que quería decir sobre Gustave Flaubert, Guy de Maupassant / Homo Sampler, Eloy Fernández Porta / Dietario voluble, Enrique Vila-Matas

Eso es todo. O, al menos, es lo que se me ocurre ahora. Que lo disfruten. Feliz Día del Libro

miércoles 22 de abril de 2009

Día del Libro en Cervantes

La Librería Cervantes de Oviedo (c/ Doctor Casal, 9) celebra mañana el Día del Libro con un programa de actividades bastante amplio que se va a prolongar durante todo el día y que incluye un maratón de lectura a cargo de varios escritores asturianos al que han tenido la amabilidad de invitarme. Si el tiempo no lo impide, estaré leyendo algo por allí a las once de la mañana, así que si les apetece -o si no tienen nada más importante que hacer-, estaré encantado de recibirles.

Selección nacional

Que la res publica asturiana lo desconoce todo o casi todo de cuanto se cuece culturalmente en sus dominios es algo que ya sabíamos todos. Que es casi imposible ser profeta en tu tierra, también. Y, por descontado, desde hace mucho tiempo somos conscientes de la necesidad de hacerse un nombre fuera si uno quiere que lo reciban en su propia casa con los brazos abiertos. Lo dijo -con otras palabras, pero idéntico mensaje- Manuel García Rubio hace unos días en Oviedo. Lo repite hoy Ricardo Menéndez Salmón en su columna de El Comercio, en la que tiene el detallazo de alinearme como titular en una presunta selección nacional de autores que en los últimos tiempos hemos venido adquiriendo cierto prestigio lejos de Pajares (el mío muy pequeñito, eso sí) sin que aquí se nos tuviera demasiado en cuenta. Bien lo sabe él, que tuvo que fichar por una editorial de las llamadas grandes para que Principado, ayuntamientos y demás descubrieran y reconocieran una obra que ya había dado muy buenos frutos antes de que se publicara La ofensa. Éste es el texto:

Selección nacional

Con su sana costumbre de llamar al pan, pan, y al vino, vino, Manuel García Rubio rompió hace días en Oviedo una lanza en favor de los escritores asturianos al tiempo que le daba un tirón de orejas a nuestros gestores. Durante la presentación de 'La edad del óxido', libro que incluye textos de diez jóvenes autores nacidos en este malhadado país detrás de la montañas, García Rubio dejó dicho lo siguiente: «Siempre me pregunté por qué en Asturias había tantos creadores y no se acababan de enterar desde las administraciones públicas. Pero cuando nos dan fuera un premio nos llaman en seguida para dar algún pregón. Estamos haciendo las cosas al revés y me da pena».

Después comparó el elenco de escritores asturianos que hoy ocupan un lugar de privilegio con la nómina mucho más exigua de los escritores leoneses que comparten dicho espacio, y se sorprendió de que mientras éstos son aplaudidos y admirados en su tierra como el no va más, aquéllos languidezcan y, en ocasiones, sean ignorados en la suya hasta que una lumbrera foránea advierte de lo buenos que son.

Aunque quizá García Rubio fue en exceso generoso al computar el número de escritores nacidos en Asturias que militan en la primera división nacional de la literatura (García Rubio habló de veinticinco nombres), es cierto que, por seguir con el símil de 'La edad del óxido', que una región de un millón pelado de habitantes como la nuestra tenga diez narradores en activo (mencionados por orden alfabético) como Fulgencio Argüelles, Miguel Barrero, Xuan Bello, Chus Fernández, Javier Maqua, Pepe Monteserín, Moisés Mori, Rafael Reig, Pablo Rivero y Pedro de Silva, debería ser motivo no sólo de papanatismo y jolgorio, sino también de un análisis serio y de una política de incentivos que no reparta migajas, sino que mime la excelencia y el mérito.

Y no se trata, como algunas voces insinúan, de convertir al escritor en funcionario de una caja pública que pague su obra, sino de que, de vez en cuando, aplaudamos lo propio como merece. Más de una vez se ha dicho desde esta columna. En este país llamado Asturias existe vida más allá de Fernando Alonso y doña Letizia. Cualquier día Madrid nos lanza una opa cultural y nos absorbe. Dicho queda.

martes 21 de abril de 2009

'Los últimos días de Michi Panero': nuevas noticias


Cacharreando por Internet me he encontrado con una bitácora cuya autora ha tenido la amabilidad de leer Los últimos días de Michi Panero y escribir una opinión al respecto. En realidad, dedica dos entradas no tanto a mi novela sino como a su debilidad por la figura de Michi Panero. En la primera de ellas, fechada el 1 de abril, dice lo siguiente:

Obri el post el fragment últim del capítol dedicat a Bolaño i Los detectives salvajes, [se refiere a El viento ligero en Parma, de Enrique Vila-Matas] i que en contra del que podríem pensar, no és el meu preferit. El que més m’agrada de tots és el que parla de Michi Panero quan mor, i diu una frase que m’encanta, diu MICHI TENÍA ABURRIMIENTO, LO TUVO CASI TODA SU VIDA. Genial, no me diguen que no. Tener aburrimiento. Crec que de la meua debilitat per Michi Panero ja he parlat amb anterioritat; vorem si m’acoste prompte a la llibreria, que hi ha una novel•la a la que tinc ganes (i que, no sé per què, crec que no m’agradarà), Los últimos días de Michi Panero, de Miguel Barrero. Però ara, lo que ens interessa, que si a algú li apetix este ventet lleuger sàpiga que està disponible.

La segunda entrada, con fecha del 20 de abril, dice así:

En l’entrada que linka Mr. Towers explique que el meu capítol preferit d’El viento ligero en Parma és el que Vila-Matas dedica a Michi Panero i cite un llibre que per fi hui he pogut llegir: LOS ÚLTIMOS DÍAS DE MICHI PANERO, del jovenet Miguel Barrero. He de dir que començava el llibre amb reticències, amb moltes ganes però amb reticències. La meua manifesta debilitat pel menut dels Panero va fer que en assebentar-me de la publicació d’esta novel•la a la il•lusió se li sumara un punt d’enveja. No és enveja exactament, és... és més bé com si et robaren una part de tu, un poc el que ens passa a molts des de que els yankis descobriren a Bolaño i el posaren de moda; la Yanke ho explicava perfectament, que era com si li furtaren un trosset d’ella quan va morir Ángel González i apareixia per tots els costats. Entenen el que vull dir?
Tot i això, la novel•la m’ha agradat molt més del que esperava. Molt més, però sense arribar a agradar-me tant com per a posar-me zelosa. Recomanable, només recomanable; m'ha fet passar un bon matí.

Como no sé catalán (una laguna más), sólo puedo intuir ligeramente lo que dice. No obstante, ese m'ha agradat molt més del que esperava supongo que viene a ser un piropo. Y, qué quieren, la reseña me pone. Es la primera vez que me llaman jovenet.

lunes 20 de abril de 2009

El buen lugar (y otros poemas)

José Luis Argüelles (Mieres, 1960) acaba de sacar El buen lugar y otros poemas (Trea), una plaquette donde adelanta parte de lo que será su próximo poemario, que estará en las librerías dentro de unos meses. Abusando de su confianza, me permito reproducir aquí uno de los poemas:

La orquesta del Titanic

A José Emilio Pacheco

Todavía escuchamos esa música
al fondo de los años,
desde otra noche fría,
frente a los mismos témpanos.
Y no sabemos qué extraño deber
mueve su mano en esas horas últimas,
cuando todos se abrazan a la vida
y sólo ellos sonríen a las sombras.
...
Raro destino el nuestro:
pulsar una precaria melodía
en este barco a pique.

domingo 19 de abril de 2009

Betis, 2-Sporting, 0

Hacia la una del mediodía, el poeta sevillano Rafael Suárez me mandó un mensaje al móvil:

Sevilla está llena de sportinguistas. ¿No estarás tú por aquí?

Le contesté que no, que al día siguiente madrugaba, que ni se me había ocurrido meterme doce horas de viaje hasta allí para ver un partido. Le metí, al final, una apostilla:

Preparaos. Llegamos heridos, y somos peligrosos.

Pero, viendo lo que está pasando en estos últimos partidos, me temo que ni aunque nos amenacen de muerte. Qué cruz, Señor, qué cruz...

Un epitafio


Bajo el inmenso y estrellado cielo,
cavad mi fosa y dejadme yacer.
Alegre he vivido y alegre muero,
pero al caer quiero haceros un ruego.

Que pongáis sobre mi tumba este verso:
"Aquí yace donde quiso yacer;
de vuelta del mar está el marinero,
de vuelta del monte está el cazador"

Robert Louis Stevenson
(Edimburgo, Escocia, 1850-Upolu, Samoa, 1894)

Contra Jaime Gil de Biedma

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde...

No conozco a nadie a quien hayan dejado indiferente esos dos versos. Los escribió Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990), el poeta más destacado de la Generación del 50, para encabezar uno de sus poemas más famosos y sirvieron para que en los últimos años del bachillerato yo empezara a interesarme por el legado que dejó uno de los más grandes nombres de la literatura española del siglo pasado. El caso es que estos días se está rondando una película sobre su vida que, según las previsiones, llegará a los cines el próximo noviembre. Se titula El cónsul de Sodoma, la dirige un tal Sigfrid Monleón -de quien nada he visto, creo- y está producida por Andrés Vicente Gómez. Jordi Mollà será el protagonista. Por lo que he podido saber, el filme se inspira en la biografía del poeta que escribió Miguel Dalmau y, según parece, el guión no cuenta ni mucho menos con la aquiescencia de quienes trataron de cerca al propio Gil de Biedma, que juzgan que la película no refleja la personalidad real del escritor ni va ahorrar detalles sobre su homosexualidad, sus escarceos o su muerte por SIDA. Su trayectoria poética, el modo en el que se fueron gestando unos textos que ya han adquirido la categoría de referenciales, quedaría, pues, en un segundo plano, si es que llega a estar en algún sitio. En cierta manera, no es raro. Los escritores son muy aburridos cuando están enfrascados en el acto mismo de escribir, y si sus vidas pueden tener algún interés éste radica en aquellas cosas que hacen lejos del papel en blanco. Sin embargo, dudo que ese interés sea tan grande como para justificar empeños de este tipo, y por eso no sé si son realmente útiles o pertinentes este tipo de proyectos. Hace tiempo vi una película sobre Joyce en la que se retrataba al autor del Ulises como un perfecto obseso sexual (y probablemente lo fue, pero no creo que eso sea importante, y además ya lo sabíamos de sobra gracias a su mujer y sus biógrafos), y todavía me sonrojo al recordar una película que prometía mucho pero que acababa reduciendo a Buñuel, Lorca y Dalí a meros espantajos de feria. El cónsul de Sodoma -el título ya se las trae, no digan que no-, por muy bien intencionada que sea, acabará siguiendo ese camino, me temo. Por si acaso, yo no pienso ir a verla. Prefiero quedarme en casa releyendo Las personas del verbo. Aunque me haría gracia, eso sí, saber qué opinaría su autor de conocer la existencia de una película que parece concebida, más que sobre, contra Jaime Gil de Biedma.

viernes 17 de abril de 2009

jueves 16 de abril de 2009

Premios de la Crítica

Este sábado se fallan en Santander los Premios de la Crítica a la mejor novela y el mejor poemario de cuantos se publicaron en 2008. He leído tres de las cuatro novelas finalistas -El país del miedo (Isaac Rosa), Saber perder (David Trueba) y Derrumbe (Ricardo Menéndez Salmón), me falta Naturaleza infiel (Cristina Grande), que espera su turno desde hace unos meses en el cajón de las lecturas pendientes- y sólo puedo decir que sí, que posiblemente sean las mejores que hubiesen podido llegar a la última votación. Es de suponer (los galardones tienen un prestigio merecido, y no me consta que la Asociación Española de Críticos Literarios, que es la entidad que los concede, actúe guiada por intereses espurios ni de ningún otro tipo) que el fallo será limpio y que ganará el que mejor le parezca al jurado. Lo que es seguro es que el resultado final, gane quien gane, no supondrá ninguna aberración. Sin embargo, esto de los premios es un poco como el fútbol o los Oscar. Uno tiene sus favoritos -unas veces con motivo, otras de forma un tanto irracional- y no hay manera de sacarle de ahí, y aunque me siento especialmente cercano a los temas que hasta ahora ha venido tratando Isaac Rosa en sus novelas (sobre todo en El vano ayer, que me parece portentosa) y creo que David Trueba ha dado en su última obra un paso de gigante respecto a sus dos libros anteriores -Abierto toda la noche y Cuatro amigos, que ya daba gusto leerlos-, mis simpatías se decantan, por razones muy evidentes que no voy a detallar ahora aquí, por Ricardo Menéndez Salmón y su Derrumbe. Esperemos que haya suerte. O que los dioses de la literatura se pongan esta vez de nuestra parte.

En cuanto al apartado de poesía, no lo tengo muy trabajado, pero concurren mi añorado Ángel González -con el libro Nada grave, publicado unos meses después de su muerte- y mi querido Manuel Vilas -con el poemario Calor-. Dado que el primero ya tuvo sus premios y sus reconocimientos en vida (que es cuando deberían tenerlos los escritores, sobre todo los que valen la pena), esta vez me pongo la camiseta del segundo. Que, además, compartió editorial conmigo hasta hace muy poquito y me proporciona muy gratos momentos de diversión cada vez que me asomo a su bitácora. Mucha suerte también. A ver si el premio viaja hasta las orillas del Ebro.

Microcosmos152: 'Rosebud'

Creyó, como el poeta, que uno no debería volver nunca al lugar donde una vez fue feliz, pero cuando el coche enfiló la serpenteante bajada que conducía a la calle principal del pueblo -a la izquierda la iglesia y las primeras viviendas, a la derecha unos pequeños chalés de construcción reciente que él no recordaba y que habían ido edificándose por los alrededores a lo largo de las dos décadas en las que había estado ausente- no sintió el temblor que tantas veces había anticipado en las noches anteriores, cuando una y otra vez imaginaba cómo sería ese regreso que sabía que iba a producirse aunque ni él ni ella lo acordasen de forma tácita. No se sintió extraño ni cohibido ni apesadumbrado al poner de nuevo el pie sobre la arena de la playa diminuta que en su recuerdo se aparecía enorme, ni advirtió ningún motín en su estómago cuando entraron en el bar donde solía tomar el aperitivo con sus padres, ni derramó una lágrima furtiva al divisar al fondo el espigón del puerto y, tras él, la línea casi infinita del horizonte. Y se sorprendió de estar allí, tan lejos y tan cerca de su propio pasado, reconociéndose a la vez en el que había sido y en el que era en ese mismo instante, insospechadamente cómodo al comprobar que nadie allí guardaba memoria de él, pero que él sí podía recordar caras y nombres, y satisfecho de estar escribiendo renglones nuevos e inesperados sobre una página en blanco con la que ya no contaba.

Sin saber muy bien por qué, mientras hablaba con ella de algunas películas que les gustaban y de otras pocas que odiaban a muerte, recordó la primera secuencia de Ciudadano Kane, ésa en la que Orson Welles cae muerto sobre sus papeles mientras pronuncia una única palabra (Rosebud) que desencadenará toda la narración posterior, y pensó que no está mal retomar tiempos ya extinguidos cuando se cuenta con los instrumentos adecuados, cuando los nubarrones de una primavera incierta y dubitativa se abren para dejarle un resquicio al sol y uno tiene cerca unos ojos capaces de indicarle sin palabra alguna el camino que ha de seguir si quiere arriesgarse a perder el norte a cambio de encontrarse de una vez por todas consigo mismo.

El Comercio, 16 de abril de 2009

miércoles 15 de abril de 2009

Tan gruñón, tan lúcido...

El que no tiene dudas, el que está seguro de todo, es lo más parecido que hay a un imbécil.

José Manuel Caballero Bonald, poeta.

domingo 12 de abril de 2009

Sporting, 2-Valencia, 3

A lo mejor ha llegado el momento de preguntarse en voz alta qué les pasa a los árbitros de Primera División con el Sporting. A lo mejor no hay que irse muy lejos para averiguarlo. A lo mejor basta con darse un paseo por Oviedo y preguntar a cierto personajillo muy dado a figurar en fotografías junto a los mandamases futboleros de Madrid y a visitar el palco de El Molinón cuando se intuyen celebraciones. A lo mejor él sabe algo. A lo mejor él es ese algo.

sábado 11 de abril de 2009

Corín Tellado (1926-2009)

No he leído nada suyo y no creo que vaya a hacerlo nunca. Y si lo hiciese, no creo que me gustase. Pero a lo largo de su vida escribió más de 4.000 novelas. Y eso, independientemente de su calidad, tiene un mérito tremendo...

Una genialidad


Gasté mucho dinero en coches, alcohol y mujeres. El resto lo malgasté.

George Best (1946-2005), futbolista.

viernes 10 de abril de 2009

Microcosmos151: Viernes

Son la única frontera amable en el calendario de la semana, el escaparate de cristal diáfano abierto en medio del hormigón gris de la monotonía, el límite inexacto que separa la rutina de lo inesperado, la cotidianidad de la excepción, el diluvio del verano. Cabe decir de ellos lo que hace ya unos cuantos años dijo un poeta islandés de nombre impronunciable acerca de los lunes: que vale la pena enamorarse en días así, aprovechar sus últimas horas para tomar una copa a la salud de los viejos camaradas, por la compañía de los que están y en recuerdo de los que se fueron, concederse esa tregua tan postergada como merecida y jugar a creerse dueño de otra vida, inquilino de otra casa, amo y señor de otras costumbres.

Nunca es aconsejable desaprovechar un viernes -desentenderse de la incógnita que invariablemente traza en las conciencias, esquivar el abismo abierto entre lo que fue y aquello que aún podrá ser porque no hay nada imposible ni lo suficientemente complicado como para darnos por vencidos-, de la misma manera que no es aconsejable arrojarse desde un puente, apostarse a la mujer que se ama en una partida de póquer o envidarle al futuro jugando de farol. Mejor entregarse a ellos como quien se arropa entre las sábanas de su propia inconsciencia, naufragar a perpetuidad en sus océanos de grata y aparente irrelevancia, en ese horizonte tranquilo donde todas las cosas carecen de gravedad y el tiempo parece detenerse en virtud de una ley nunca escrita e ignorada durante el resto de la semana. Conviene reír irreverentemente, saltar territorios impuestos, narcotizar atrocidades. Arrinconarse en las esquinas de uno mismo y perseguir la perpetuidad en cada instante, como esa tierra prometida de la que aún somos deudores, y olvidar sin arrepentimientos las letras de cambio del destino, la brutalidad hostil e indecorosa de los titulares de los periódicos, el vulgar manual de uso de la vida que con más resignación que soltura manejamos a diario.

No está de mas dejarse mecer unos momentos por las incertidumbres, aprovechar el recuerdo aún reciente del jueves y la intuición lejana del lunes para aclarar algunas ideas y abandonarse después en los acogedores brazos que esconden en su interior una certeza de la que sabemos que no podremos evadirnos.

La de que la única misión digna del hombre en este mundo consiste en luchar por la felicidad a cualquier precio.

El Comercio, 10 de abril de 2009

jueves 9 de abril de 2009

Jueves Santo

¡Oh, no eres tú mi cantar!
No puedo cantar ni quiero
a este Jesús del madero,
sino al que anduvo en la mar.

Antonio Machado

miércoles 8 de abril de 2009

Sobre el Museo Arqueológico

Bueno, pues ya lo he visto. Y la verdad, no es para tanto. De hecho, no hay nada de qué lamentarse ni razón para ponerse a despotricar como descosidos, que es lo que ha hecho buena parte de la intelligentzia ovetense desde que el Museo Arqueológico de Asturias reabriese parcialmente sus puertas dejando por primera vez al descubierto una pequeña parte de su ampliación. La polémica no había tardado en saltar a los periódicos: los volúmenes chirriaban, el contraste entre la nueva construcción y el viejo convento de San Vicente era tan absurdo como intolerable, habían tirado abajo la celda de Feijoo... Con tales referencias, entré esta mañana allí muerto de miedo, dispuesto a encontrarme con una auténtica aberración, prematuramente nostálgico de aquel viejo Museo al que me había llevado una vez mi padre y que acababa siendo encantador de tan caótico.

Y resulta que no. Resulta que la ampliación no sólo no destroza ninguna perspectiva del casco histórico, sino que está en la línea de otras intervenciones en edificios de ese estilo (Museo del Louvre, Museo de El Prado) y propicia, además, una vista hasta ahora inédita de la girola catedralicia. Es cierto que parte del edificio nuevo sobresale por encima del viejo claustro, pero no es menos cierto que ese desajuste sólo se percibe desde uno de sus lados y que, lejos de convertir el claustro en una zona de sombra (como le leí a no sé quién hace tiempo), no influye para nada en la luminosidad de un espacio que ahora se muestra al visitante limpio de polvo y paja y reluciente como pocas veces debió de poder verse. Aún no es posible acceder al ala donde se ubicaba la celda de Feijoo, pero si su desaparición es cierta (y parece que lo es) tampoco hay por qué rasgarse las vestiduras: el cuarto donde se rendía tributo al ilustrado no era en realidad su celda, sino una recreación hecha después de que la original fuese destruida durante la revolución del 34, y ni siquiera está claro que esa estancia preexistente hubiese sido realmente la habitación donde el autor del Teatro Crítico Universal dormía y escribía y no un lugar que los monjes decidieron dedicar a su memoria tras su fallecimiento. Por no ser, ni siquiera los muebles eran los mismos con los que él convivió en vida, sino otros adquiridos ya en el franquismo para dar sabor, como si de instrumentos de atrezzo se tratase, a lo que no era otra cosa que un simple decorado.

Esta mañana estuve tomando un café con Francisco Javier Fernández Conde. Además de sacerdote, es experto en Historia Medieval y autor de algunos trabajos indispensables para conocer la Historia de Asturias; también fue comisario de la exposición Orígenes, tan valiosa y tan vilipendiada en su día, y formó parte de la comisión de Patrimonio que trazó el plan director de la reforma del Arqueológico. Hacía tiempo que tenía ganas de conocerle, y la ampliación del museo me dio la excusa perfecta para llamarle por teléfono. Los historicistas colocan el centro de la Historia en el pasado, me dijo, y eso es muy peligroso, porque el centro de la Historia siempre tiene que estar en el presente. Como sabe de lo que habla -cosa que no pueden decir muchos de quienes han proferido ladridos a diestro y siniestro a cuenta de las obras en San Vicente-, le hice caso. Y como yo no tengo intereses de ningún tipo ni más condicionantes que los que guían mis propios gustos, puedo decirlo aquí alto y claro: a mí la ampliación del Arqueológico -que, por otra parte, seguramente resulte insuficiente en cuanto al tamaño: no tardará en volver a quedarse pequeño- me gusta.

Cuatro cuentos de Poe

Puede parecer una nimiedad en medio de la avalancha de reediciones que aparecieron en el mercado con motivo del bicentenario del maestro. Sin embargo, no lo es en absoluto. Uno de los mejores escritores con los que cuentan ahora mismo nuestras letras, Ricardo Menéndez Salmón, escogió -según su criterio lector, que lógicamente es personal e intransferible- cuatro cuentos de Edgar Allan Poe (Manuscrito encontrado en una botella, El hombre que se gastó, La caída de la Casa Usher, William Wilson). Uno de los traductores más solventes del panorama patrio, Jaime Priede (lean sus traducciones de Raymond Carver o Hart Crane y entenderán por qué lo digo), los tradujo directamente del inglés con toda su sabiduría y sin ningún miedo a la temible referencia canónica de Cortázar (no he cotejado ambas traducciones, pero hay quien me ha dicho que la de Priede es mejor). Por último, KRK Ediciones acaba de publicar el resultado dentro de la bellísima colección Tras 3 Letras. Y ustedes, que son el eslabón que falta en esta gozosa cadena, no deberían perdérselo.

martes 7 de abril de 2009

Ángeles González Sinde, ministra de Cultura

Y de repente me da todo un asco tremendo...

La confesión xeneral


Xuan Bello acaba de sacar libro. La confesión xeneral (Ámbitu) es, según dicen algunos, la mejor novela de su autor. Yo pienso -y se lo he dicho a él, y en cierta manera está de acuerdo- que es la primera. O al menos es el primer libro en el que se somete a las reglas de la novela, entendiendo el término en el sentido más ortodoxo -yo soy muy ortodoxo en algunos aspectos, sobre todo en los que tienen que ver con el arte-, esto es, como una obra literaria en prosa en la que se narra una acción fingida en todo o en parte, y cuyo fin es causar placer estético a los lectores con la descripción o pintura de sucesos o lances interesantes, de caracteres, de pasiones y de costumbres (la RAE dixit, en una definición que no sé si me parece poco completa o detallista en exceso), y sale del reto más que airoso. El libro cuenta la historia de Andrés Parrondo, un personaje sin presente ni futuro, y del encargo que recibe para escribir la biografía de Antonio Lópes Okram, un extravagante multimillonario portugués que se ha pasado la vida borrando sus propias huellas como si de un reverso de Charles Foster Kane se tratara. Si dominan la lengua asturiana (y vale la pena dominarla, aunque sólo sea por echarse a los ojos las obras de ciertos autores), les recomiendo que se hagan con él lo antes posible. Vale la pena perderse con Parrondo por las calles de Braga en pos de las andanzas de su biografiado. Y si yo no he conseguido convencerles, tal vez lo haga este bookclip que Ramón Lluís Bande ha dirigido para la ocasión y que yo dejo ahora colgado aquí.

domingo 5 de abril de 2009

Sporting, 0-Racing, 2

Nosotros pusimos el fútbol. Ellos tuvieron la suerte y a un árbitro y dos linieres jugando de su parte. Y también un entrenador y una afición que tienen mucho (pero mucho, mucho) que aprender.

sábado 4 de abril de 2009

La ciudad de las Erasmus borrachas

Mi amigo Víctor Vila -que vive allí desde hace un par de años y de vez en cuando me recuerda viejos tiempos al glosar bares, calles o determinados arquetipos urbanos- dice que Salamanca es la ciudad de las Erasmus borrachas. Y tiene razón.

viernes 3 de abril de 2009

'Cuentos de la Asturias rural': El Comercio

Leyendas de aldea

Caja Rural y Foro Abierto presentan la recopilación Cuentos de la Asturias rural que reúne 22 textos seleccionados por José Antonio Mases


La Fundación Caja Rural y Foro Abierto de la Librería Cervantes de Oviedo presentaron ayer la recopilación Cuentos de la Asturias rural. En total 22 relatos seleccionados y reunidos por el escritor y colaborador de El Comercio-La Voz de Avilés José Antonio Mases. Los autores asturianos compilados en esta publicación, que se repartirá entre bibliotecas públicas y escolares son: Carmen Gómez Ojea, Miguel Barrero, también colaborador de El Comercio, Rafael Riera, Luis Fernández Roces, Manuel Álvarez Marrón, Pepe Monteserín así como los ya fallecidos Antonio Ortega, Luciano Castañón, Clarín, Armando Palacio Valdés, Constantino Suárez, Juan Ochoa, Pachín de Melas, Constantino Cabal, José Acebal González, José García Vela, Alfonso Camín y Ramón Pérez de Ayala.

Por su parte, el presidente de la entidad financiera, Román Suárez, indicó que a las personas y a las instituciones se les conoce por lo que hacen y manifestó que han querido poner a disposición de los lectores esta obra porque, según declaró, para ser hombres libres hace falta participar de los bienes materiales y del acervo cultural. La directora de la librería Cervantes, Concha Quirós, por su parte, expresó que tiene un especial empeño en la animación a la lectura e invitó a todo el mundo a participar en las actividades previstas para el mes del libro, incluyendo la entrega del premio Alfredo Quirós, que tendrá lugar dentro de 15 días.

Otro de los presentes, el viceconsejero de Cultura, Jorge Fernández León, agradeció la creación del libro así como la donación de 500 ejemplares a su consejería y destacó que todo ello redundará en beneficio de los lectores. Todos los que lo deseen podrán acercarse a la pasión de la lectura a través de la memoria, conociendo el pasado, el presente y el futuro de la literatura asturiana, comentó Fernández.

Texto: M. Llano
Foto: Mario Rojas
Fuente: El Comercio, 3 de abril de 2009

'Cuentos de la Asturias rural': La Voz de Asturias

Un libro recopila 22 cuentos ambientados en la Asturias rural

Incluye obras de Miguel Barrero, Pérez de Ayala y Alfonso Camín, entre otros


Clarín, Palacio Valdés, Carmen Gómez Ojea o Luis Fernández Roces, son algunos de los escritores que aparecen en el libro Cuentos de la Asturias rural , que publica la Fundación Caja Rural de Asturias en la que participa Foro Abierto, y que se presentó ayer en Oviedo. Coordinado por José Antonio Mases, en él aparecen autores asturianos de ayer y hoy, cuyo nexo en común es el ámbito rural de su tierra matriz.

Al acto de presentación de la obra acudieron Román Suárez Blanco, presidente de la Caja Rural de Asturias, Concha Quirós, directora de la Librería Cervantes; Jorge Fernández León, viceconsejero de Cultura del Principado; José Antonio Mases y los escritores Miguel Barrero y Pepe Monteserín. Se trata del cuarto volumen de una colección publicada con motivo de la celebración del Día del Libro, que tiene lugar el 23 de abril.

Los asistentes a la presentación recalcaron la idea de que el objetivo no es otro que fomentar la lectura entre los miembros de la sociedad asturiana. Por ello, la entidad financiera asturiana donará 500 ejemplares destinados a bibliotecas públicas, escolares y penitenciarias. En palabras de Román Suárez Blanco, entendemos que este tipo de iniciativas animan a la gente a penetrar en este mundo, donde todo es posible. José Antonio Mases, encargado de la selección de las narraciones que componen el libro, explicaba que se trata de 22 relatos de un gran valor literario, bien diferenciados entre sí, pero con un elemento común: la ambientación en el medio rural de Asturias., lo que los hace confluir en la avenencia y respeto por la tierra que vio nacer a los propios autores. Clásicos y contemporáneos se unen en esta recopilación para mostrar lo más íntimo de la sociedad asturiana y ofrecer distintos puntos de vista de su evolución con el paso del tiempo.

Texto: Lucía Rodríguez
Foto: José Vallina
Fuente: La Voz de Asturias, 3 de abril de 2009

jueves 2 de abril de 2009

Microcosmos150: Comida china

Cuando las agujas del reloj se confabularon para marcar la medianoche Calamaro cantaba Comida china en el tocadiscos y un rollito de primavera languidecía con las tripas al descubierto sobre un plato entre restos de salsas y migajas de pan de gambas. Harían falta muchas líneas y unos cuantos miles de palabras -siempre necesarias, pero siempre torpes- para enumerar la sucesión de acontecimientos en aquel piso vacío y aún tomado por los embalajes de la mudanza recién emprendida, para hilvanar de una manera más o menos coherente y creíble la concatenación de casualidades que se habían confabulado para acabar aquella noche en aquel salón, ante aquel viejo televisor sin imágenes, acompañados sólo por los acordes de una canción majestuosa y decadente envolviendo el vacío de una atmósfera de la que necesitaban apropiarse imperiosamente antes de que se agotase el exiguo plazo que les había sido concedido para permanecer juntos.

Se miraron sin hablarse, como si no fuesen capaces de encontrar las frases apropiadas para decir lo que tenía que ser dicho sin incurrir en tópicos ni banalidades, y cuando al fin se creyeron capaces no se atrevieron a contárselo todo y sólo balbucearon retales inconexos, preguntas que quedaron sin respuesta, risas entrecortadas por el peso de las evidencias que desde unos meses atrás habían comenzado a abrirse entre ellos.

Lo que ocurrió después no tiene importancia -o si la tuvo la tuvo sólo para ellos, y a nadie más atañe-y no es algo que deba ser contado ni sometido a los juicios de las morales ajenas. Baste decir que unas horas después, cuando el timbre del despertador indicó el momento propicio para deshacer el encantamiento, se detuvieron al borde de un paso de cebra y se despidieron en susurros, casi temerosos, quizás conscientes de que tal vez aquella noche algo hubiera empezado a resquebrajarse, de que nada iba a volver a ser como antes, aunque en el fondo aquella variación no fuese una más que sumar a las muchas alteraciones existentes en un orden que ellos habían creído perfecto e inmutable.

Él la vio subir al coche y perderse por la línea de fuga de la calzada tras aprovechar un semáforo en verde. Ella, por el retrovisor, vio cómo él encendía un cigarrillo y regresaba caminando a sus asuntos. Los dos intuyeron que el que empezaba iba a ser un día igual, pero distinto, y no supieron si alegrarse o entristecerse por ello.

El Comercio, 2 de abril de 2009

miércoles 1 de abril de 2009

Presentación de 'Cuentos de la Asturias rural'

La antología Cuentos de la Asturias rural, coordinada por José Antonio Mases y en la que participamos un buen número de autores de por aquí -desde Clarín hasta un servidor-, se presenta mañana, jueves 2 de abril, en el Salón de Actos de la Caja Rural (c/Melquiades Álvarez, Oviedo), a las 11.30 horas.

En el acto participarán algunos de los autores incluidos en el libro. Yo andaré por allí. Si se vienen, nos tomamos algo.