sábado 31 de enero de 2009
La cama
La hora del relevo
Salamanca, 1998

[A Víctor, por recordarme viejos tiempos (y algunos bares
que tenía ya olvidados)]
alma fiera e insolente,
irreligioso y valiente,
altanero y reñidor:
siempre el insulto en sus ojos,
en los labios la ironía,
nada teme y todo fía
de su espada y su valor.
Corazón gastado, mofa
de la mujer que corteja,
y hoy, despreciándola, deja
la que ayer se le rindió.
Ni el porvenir temió nunca,
ni recuerda en lo pasado
la mujer que ha abandonado,
ni el dinero que perdió.
José de Espronceda
El estudiante de Salamanca
viernes 30 de enero de 2009
No podrán perdonarte que seas alto...
Volví a escucharla hace un ratito, después de muchos años. Y de pronto cobró sentido...
jueves 29 de enero de 2009
Réquiem anticipado
San Miguel de Lillo se está cayendo a pedazos. El Plan del Prerrománico sigue sin salir adelante. En la Consejería de Cultura se lavan las manos. Los representantes del pueblo -ese ente cada vez más abstracto que se supone que formamos todos- aprovechan para echarse mierda unos a otros sin tratar de detenerse y dialogar para evitar la desgracia.Esto es una auténtica vergüenza...
Microcosmos141: Fotos
El Comercio, 29 de enero de 2oo9
miércoles 28 de enero de 2009
Resentimientos literarios
Cuando ocurrió, hace dos o tres semanas, varios amigos me propusieron que aprovechara esta bitácora para responder, para colocar unos cuantos puntos sobre algunas íes. Me lo ponían tan a huevo que casi daba pena desperdiciar la oportunidad. No lo hice por una sola razón: ni la acción ni su ejecutor merecían tanto la pena como para perder tiempo y esfuerzo escribiendo algo coherente con lo que contrarrestar tanta insensatez.Hoy, el escritor Xandru Fernández -si se atreven a leer en asturiano, no se pierdan sus Entierros de xente famoso (Suburbia); y si no, vale la pena que se atrevan por una vez para poder echarse a los ojos cinco o seis cuentos inmensos que están dentro de ese libro- ha colgado en su bitácora un pequeño texto donde, de forma más o menos indirecta, toca el asunto. Lo pongo aquí tal cual él lo escribe, es decir, en asturiano. Y el que quiera entender, que entienda.
Resentimientos en clave lliteraria
El corrector
Dedicarse al periodismo supone asumir ciertos sacrificios, pero también gozar de cuando en cuando de pequeñas ventajas. Esta tarde me llegó un paquete de la editorial Seix Barral con un ejemplar de El corrector, la última novela de Ricardo Menéndez Salmón, con la que el autor culmina su llamada trilogía del mal (los otros dos títulos son La ofensa y Derrumbe, altamente recomendables) reflexionando sobre ese fenómeno a partir de los atentados del 11 de marzo de 2004 y que no estará en las librerías hasta el próximo 17 de febrero. Ahora mismo soy, pues, un lector privilegiado. Permitan que se lo cuente...martes 27 de enero de 2009
Madrid, 2000
En la Facultad nos han invitado a un congreso que se celebra en Madrid, en el Palacio del Senado, sobre Periodismo y Nuevas Tecnologías. Ni Omar ni yo estamos especialmente interesados en el tema (en realidad, a estas alturas de la carrera hay pocas cosas que nos interesen algo), pero la posibilidad de pasar cuatro días en Madrid hace que terminemos diciendo que sí. En Madrid tengo familia, y tengo amigos. Y además, en Madrid está Madrid, que desde mi primera visita adulta allí -hace apenas medio año- se ha convertido en una de mis ciudades preferidas. Como es el primer día y nos hemos levantado antes de tiempo -alguien se equivocó al imprimir los horarios en el folleto con el programa de ponencias-, aprovechamos los tres cuartos de hora que tenemos libres antes de que Esperanza Aguirre -que es presidenta del Senado, que fue ministra de Cultura, que presidirá dentro de unos años la Comunidad de Madrid- inaugure oficialmente las jornadas para dar una vuelta por los alrededores del Senado. Omar me saca esta foto en la plaza de España -un lugar cuya verticalidad siempre me ha fascinado, no sé por qué-y luego nos acercamos hasta el Templo de Debod, en la montaña del Príncipe Pío. Los dos tenemos veinte años -él los hizo en enero, yo los cumplí en septiembre, hace apenas dos meses- y caminamos queriendo verlo todo, olerlo todo, tocar todo lo tocable. Desde las alturas del Parque del Oeste, la Casa de Campo se expande como una gran mancha de aceite verde al otro lado del Manzanares y el Palacio Real parece un barco fantasma anclado en el mar barroco de los jardines de Sabatini. Todavía no sé que tres años después, cuando viva durante una temporada en Madrid, pasearé bastantes veces solo por ese lugar esperando una llamada, una noticia, algo que termine con el tiempo de silencio que me veré obligado a sufrir hasta que la intercesión de un buen amigo me permita regresar a Gijón. Pero ahora, mientras poso aquí, en la plaza de España, con los perfiles de la Torre de Madrid y el Edificio España recortándose a mi espalda sobre un cielo que hoy no está nada velazqueño, aún es pronto para eso. Y para todo.lunes 26 de enero de 2009
Si te miento no será por mezquindad...
ya es día dos, Alprazolam,
comienzo a hablar y no me hago entender,
y llega el día tres, lo vuelvo a estropear.
Hwebra, en el cine
Si quieren echar un vistazo, no tienen más que pinchar aquí.
domingo 25 de enero de 2009
La belleza del desastre
Si en el patio de butacas reinaba la curiosidad, entre bambalinas no estaban mucho mejor. El pre-debut de la gira El manifiesto desastre -el viernes, en Valladolid- no había sido precisamente un camino de rosas, y quienes lo habían vivido en primera persona cruzaban a escondidas los dedos para conjurarse ante la presentación del último disco de Nacho Vegas en el que posiblemente fuese uno de los contextos más difíciles, tanto por la propia idiosincrasia del aforo (un Jovellanos lleno hasta la bandera) como por la certeza de que a uno en su casa siempre le piden más que a los forasteros. De todos modos -y pese al fallo inicial de uno de los micrófonos (precisamente el que asistía al protagonista de la noche), que hizo que el equipo palideciese ante el riesgo de enfrentarse a otra noche pucelana- tanto desvelo se antojó innecesario, porque Vegas y su nueva banda, aún sin nombre conocido, cuajaron en Gijón el mejor concierto que el que esto firma recuerda haberle visto al cantautor. Salvado el susto -en realidad, una broma del destino-, puede decirse que anoche casi todo salió bien.
El Comercio, 25 de enero de 2009Fotos: Joaquín Pañeda
viernes 23 de enero de 2009
Las lechuzas no son lo que parecen
Cuando dos sucesos aparentemente inconexos acaecen al unísono debemos prestarles toda nuestra atención.
Ya hablé aquí de ella en una ocasión. Pero hoy me apetece volver a recordarla.
Fuego, camina conmigo...
It's Friday, I'm in love
Escuché esta canción por primera vez hace unos días, en el trabajo. Y vive Dios que es pegadiza...
jueves 22 de enero de 2009
Salamanca, 1999
En realidad estamos posando. Es diciembre de 1999, es Salamanca, y esta noche estrenamos la obra que llevamos ensayando desde mediados de octubre. Es una obra horrorosa. Un vodevil rancio de posguerra cuyos chistes ni siquiera nos hacen gracia a nosotros y poblada por unos personajes a los que nunca hemos podido entender. Emilio hace de timador y yo (qué ironía) hago de guapo. O de algo parecido. Al final del primer acto aparezco en una casa donde un grupo de gente intenta ocultar un cadáver y tratan de emborracharme para que no me dé cuenta de nada. Al final de la obra me ligo a una puta que también andaba por allí, la redimo y me voy a vivir con ella a un pueblo de Ávila. Entre medias recibo una bofetada y veo cómo apuñalan a mi mejor amigo. Los días anteriores han sido bastante cansados, viajando continuamente en el R4 de Jesús desde nuestra residencia al colegio mayor donde viven las componentes femeninas del grupo y en cuyo salón de actos estrenamos ahora -por fin- el dichoso sainete (en el que también hay serenos y vecinos imbéciles, no falta de nada). Emilio, Roberto y yo estamos esperando nuestro turno para entrar a escena. A Emilio le toca en unos minutos. Roberto y yo aún tenemos que esperar un poco más. Somos dos amigos que están de juerga y se han citado en un piso con dos señoritas de compañía, y no subiremos al escenario hasta que el primer acto empiece a boquear sus estertores. Como nos aburrimos -también estamos algo nerviosos-, nos ponemos a hacer el mono entre bastidores y Emilio dice que eso es poco serio, que tenemos que dar imagen de actores de verdad, así que Roberto coge mi cámara y toma esta foto, en la que fingimos dar el último repaso a unos papeles que ni siquiera tienen nada que ver con la obra de teatro. Diez años después colgaré la foto en Internet y evitaré mencionar el título de la obra ni el nombre de su autor. Al fin y al cabo, ahora mismo nos estamos divirtiendo, y de vez en cuando uno debe ser piadoso con los muertos. Aunque no se lo merezcan.Microcosmos140: Tiempo
El Comercio, 22 de enero de 2009
miércoles 21 de enero de 2009
'Los últimos días de Michi Panero': Radio 3
En el (improbable) caso de que alguien se haya quedado con las ganas de escuchar la entrevista que me hicieron en la noche del pasado lunes en Radio 3, dentro del programa El Postre, ahora puede resarcirse entrando en esta página y descargándose el mp3 correspondiente al programa del 19 de enero. De nada.[Los más impacientes, o los más interesados en un servidor, pueden adelantar el minutaje hasta el 1:07:32]
martes 20 de enero de 2009
París, 1997
Me gusta esta fotografía. No recuerdo quién me la tomó, pero sí dónde y por qué. Estábamos en París, era el año 1997 y yo tenía entonces 16 años. Siempre había querido conocer París, en parte porque por aquella época ya me fascinaban las catedrales (y en París estaba Notre Dame, de la que mi padre hablaba maravillas, aunque él no la hubiera visitado nunca) y en parte porque siempre me había seducido, por muchas razones, su mitología dispersa y heterodoxa. En la foto estoy en el primer piso de la Torre Eiffel (tengo otra en la última planta, pero no es tan bonita, apenas se ve nada), a mis espaldas el palacio del Trocadero, y faltan sólo unas horas para que visitemos la iglesia de Saint Louis -a espaldas del Panteón de Los Inválidos, donde un sarcófago inmenso encierra los restos de Napoleón- y nos vayamos a comer un bocadillo a los Campos de Marte, muy cerca del Museo Rodin, en el que aquella vez no pude entrar porque ni siquiera sabía que existiese. Luego quedará toda la tarde por delante, y la emplearemos en no recuerdo qué. Probablemente volvamos al hotel -un hotel muy cutre, en el barrio de Aubervilliers, tan alejado que ni siquiera salía en los planos de la ciudad- o demos una vuelta por el centro (cómo me gustaba el Barrio Latino, y el Forum des Halles, y las cuestas de Montmartre) o nos subamos al autobús para hacer un recorrido rápido por los Campos Elíseos. Miro esta foto y es como si volviese a estar allí, en la primera planta de la Torre Eiffel, de viaje de estudios, mirando el mundo expandirse a mis pies. Hace frío y hay muchas cosas que aún no sé. No sé que tres años después volveré a estar ahí mismo, aunque ya no tendré ninguna foto que me recuerde en ese lugar, ni que muchos de los amigos que me acompañan y duermen conmigo en el hotel acabarán convirtiéndose en absolutos desconocidos a los que perderé la pista sin llegar a echarles de menos. Tampoco sé que voy a estudiar Periodismo ni que voy a escribir novelas ni que voy a cambiar de ciudad varias veces ni que voy a pasármelo muy bien en muchos sitios distintos. Por eso me gusta tanto mirar esta foto y verme ahí, en la primera planta de la Torre Eiffel, con esa chaqueta pasada de moda y esa pose pretendidamente seria. Porque aún no sé nada. Y porque todo está aún por hacer.lunes 19 de enero de 2009
'Los últimos días de Michi Panero': Radio 3
Esta noche, Jorge Barriuso me entrevistará en el programa El Postre, que él mismo dirige y que emite Radio 3 (RNE) entre las 23 y las 00.30 horas. Permanezcan en antena.O, como dice el blog del programa:
Y ya que La Movida, va y viene por Radio 3, no desaprovechamos la oportunidad para hablar del libro Los últimos días de Michi Panero. Su autor, Miguel Barrero, pasará con nostros los primeros minutos del martes.
domingo 18 de enero de 2009
De nuevo Poe
Hoy, 19 de enero, se cumplen 200 años del nacimiento de Edgar Allan Poe. Ya había celebrado aquí el aniversario la semana pasada (por anticipado y temiendo un posible olvido), pero viene a cuento hacer este recordatorio en tiempo real porque hace unos días me enteré de que KRK Ediciones prepara un homenaje distinto al autor norteamericano. Se trata de un volumen que verá la luz en los próximos meses (no tardará mucho, según me cuentan) bajo la coordinación de Ricardo Menéndez Salmón y que constará de cuatro relatos del genio -Manuscrito encontrado en una botella, El hombre que se gastó, La caída de la Casa Usher y William Wilson- traducidos al castellano por Jaime Priede, lo que supone todo un reto (casi una osadía) para el traductor y la editorial, si se tiene en cuenta que el referente de Cortázar pesa mucho en el reconocimiento español a la obra del autor de El cuervo. Ya he hablado aquí más veces de KRK (publiqué allí mis dos primeras novelas, y siempre he apreciado su buen gusto para con todo lo que ponen en la calle) y de la estupenda colección Tras 3 Letras, que coordina el propio Ricardo, aunque ignoro si este nuevo título formará parte de ella. Lo que sí sé es que no perderé la ocasión de echarle un ojo en cuanto se ponga a la venta.Feliz bicentenario, maestro.
sábado 17 de enero de 2009
'Los últimos días de Michi Panero': El Periódico de Extremadura
Miguel Barrero: La Transición se presentó como un camino de rosas y está claro que no fue del todo así

Si Leopoldo y Juan Luis no traicionaron al padre, en el sentido en que se convirtieron en poetas, Michi, el pequeño y el primero en morir, fue el único que apenas dejó obra.
En su novela (seleccionada por varios críticos como una de las mejores del 2008), Barrero crea el personaje de un escritor desencantado, admirador de Michi Panero, que decide retirarse a Astorga. El presente y el pasado (una especie de retrato generacional de los años de la Transición española y sus efectos) se alternan en esta ficción.
-¿Por qué despierta fascinación El desencanto?
-No creo que nadie pueda salir impune de El desencanto , en el sentido en que la crudeza con la que Jaime Chávarri abordó en ella ciertos temas sigue resultando sumamente cautivadora a día de hoy, cuando ya han pasado más de treinta años desde su estreno. La vi por primera vez en 2003 y el impacto fue tan brutal que volví a ella varias veces en los años siguientes, hasta que el interés acabó cristalizando en la escritura de esta novela.
-¿Y cómo se produjo ese proceso?
-Fue un cúmulo de casualidades. Cuando vi la película conocía como lector parte de la obra de Juan Luis y Leopoldo María Panero, pero desconocía por completo la figura de Michi, que en El desencanto venía a cumplir el papel del narrador, del personaje que aportaba algo de coherencia al discurso medio alucinado de su madre y sus hermanos. Un año después, leí en un periódico la noticia de su muerte, y justo al año siguiente conocí a un chico que le había conocido en sus últimos años de vida. Ahí empezó todo.
-El filme quiso verse como una metáfora de la familia bajo el franquismo.
-El filme se interpretó, sobre todo, como una metáfora del desmoronamiento del régimen franquista, en el sentido de que tanto la viuda y los hijos de Leopoldo Panero desmontaban con gran encarnizamiento la figura y la obra de su esposo y progenitor. En ese sentido, no era la familia como tal lo que me interesaba sino plantear una serie de cuestiones acerca de esa generación que apenas tenía veinte años a la muerte de Franco y se vio, digamos, intelectualmente legitimada por El desencanto para acabar asistiendo al derrumbe de sus propias expectativas.
-En su novela traza un retrato de época.
-La idea original era contar cómo habían transcurrido los últimos años de Michi Panero en Astorga, movido sobre todo por la voluntad de resolver una incógnita: cuando él supo que le quedaba poco tiempo de vida, decidió volver allí, a la ciudad natal de su padre, aun sabiendo que no era bien recibido. El desencanto había abierto una grieta muy profunda entre la ciudad y los Panero. El hecho de que Michi decidiera ir a morir a un lugar que no le iba a recibir precisamente con los brazos abiertos no dejaba de fascinarme. Sin embargo, a medida que iba investigando las razones de ese regreso me fui encontrando con un paralelismo que me resultó muy tentador, el que había entre la trayectoria vital de Michi Panero y la trayectoria ideológica o sentimental de su propia generación. Más que de un retrato de época, por lo tanto, quizás haya que hablar de un cuadro generacional.
-Tiene que ver con lo que le comentaba antes. La generación que tenía alrededor de veinte años en 1975 tenía muchas expectativas puestas en lo que pudiera pasar tras la muerte del dictador, y esas expectativas fueron cayendo a medida que pasaban los años. De un lado estuvieron las claudicaciones de la Transición. Del otro, el desencanto que para la izquierda supusieron los sucesivos gobiernos del PSOE de González. Puede decirse que la generación que se vio legitimada en El desencanto al ver cómo los hijos del franquismo se rebelaban contra la criatura que los había engendrado (es decir, cómo se desencantaban de sus propios orígenes) acabó desencantándose a sí misma y descubriendo, de la peor manera posible, que las utopías no existen, que en realidad ni siquiera quienes les habían impelido a luchar por una serie de valores creían que esos valores mereciesen realmente la pena.
-¿Qué reflexión hace la Transición española?
-Desconfío por naturaleza de las verdades absolutas, y la Transición se nos ha estado vendiendo a lo largo de estos años como tal, sin que se alzaran apenas voces cuestionando determinados aspectos que nunca han estado demasiado claros. Se presentó aquel proceso como un camino de rosas, una época dorada que tuvo el mejor de los finales posibles, y cada vez está más claro que no fue así, o no del todo. Probablemente no había otra manera de hacerla, pero en cualquier caso pienso que debió de plantearse como una operación sujeta a posibles modificaciones posteriores y no como algo cerrado en sí mismo, incuestionable e inmutable. Suele decirse que hubo concesiones por las dos partes, pero la verdad es que unos concedieron más que otros, y de ese desequilibrio nacieron las costuras que ahora vemos saltar poco a poco por los aires.
Texto: L. Barrera
Fuente: El Periódico de Extremadura, 17 de enero de 2009
'Los últimos días de Michi Panero': ABC
Ricardo Menéndez Salmón, que en febrero publica su nueva novela, El corrector (Seix Barral), sobre el atentado del 11-M, me hablaba de Miguel Barrero (Oviedo, 1980) y de su tercera novela, Los últimos días de Michi Panero (DVD): Muy capaz, y un buen estilista.
Cuando copiaba estilista, llegaron las propuestas de Xuan Bello. También destacaba a Barrero, cuya novela se deja leer bien y algo tiene de distinto en su análisis de la Transición, y recomendaba a Vanessa Gutiérrez (Mieres, 1980), con un libro de narraciones fenomenal, La cama (Ámbitu), tan intenso como breve, escrito en asturiano, y a Elvira Navarro (Huelva, 1978), la más joven de la escudería Bértolo (...)
Texto: Félix Romeo
Fuente: Suplemento ABCD del diario ABC, 17 de enero de 2009
viernes 16 de enero de 2009
'Los últimos días de Michi Panero': TPA y Radio 3
Ahora sí. Tras la falsa alarma de la semana pasada (la culpa no fue mía, que conste), estoy en condiciones de anunciar -con un margen de error limitadísimo (siempre hay que mantener la cautela)- que la Televisión del Principado de Asturias (TPA) emitirá mañana, sábado, una entrevista que me hicieron allá por el mes de diciembre para el programa Pieces, que dirige Ramón Lluís Bande y presenta Vanessa Gutiérrez. Según la parrilla, el espacio dará comienzo a las 12.30 del mediodía, pero sus responsables me comentan que siempre suele adelantarse, así que los interesados pueden encender el televisor a eso de las 12.20 horas para tener ciertas garantías. Los que vivan fuera de Asturias pueden verlo aquí.jueves 15 de enero de 2009
Microcosmos139: La vida
El Comercio, 15 de enero de 2009
martes 13 de enero de 2009
'Los últimos días de Michi Panero': La Nave de los Locos
Luis Mateo Díez, Los frutos de la niebla (Alfaguara)
Ricardo Menéndez Salmón, Derrumbe (Seix Barral)
Manuel Vilas, España (DVD)
Juan Goytisolo, El exiliado de aquí y allá (Círculo de Lectores)
Miguel Barrero, Los últimos días de Michi Panero (DVD)
'Los últimos días de Michi Panero': más prensa
domingo 11 de enero de 2009
'Los últimos días de Michi Panero': ABC
Tras el desencantoLos últimos días de Michi Panero
Miguel Barrero
XII Premio de Novela
Juan Pablo Forner
DVD Ediciones. Barcelona, 2008
200 páginas. 14 euros
Los últimos años están siendo pródigos en una nueva modalidad narrativa que tiene que ver con el derrumbe de las esperanzas surgidas en la Transición o en la movida de la década de los ochenta. Converge esa línea con otra que podría caracterizarse como elegía por el escritor maldito y las esperanzas puestas en el mecanismo salvador de la literatura. Con distinto acierto, Gonzalo Hidalgo Bayal, Julio Llamazares, Justo Navarro, Julián Rodríguez o Javier Montes han transitado ese nuevo género que incide en la formación y deconstrucción a la par de los mitos personales de antaño. Sorprende que, a sus veintiocho años, Miguel Barrero haya decidido transitar esa veta elegíaca del escritor maldito.
Esta novela lo ha sabido hacer y revela a un escritor de indudable talento. Hay que tenerlo para poder expresar la decadencia y el derrumbe puestos en boca de unos personajes imaginarios y alguno real, como los que componen la familia de Leopoldo Panero. Aunque admire ese talento, tengo que señalar al mismo tiempo que esta novela acusa algo de una cierta impostación retórica, sobre todo en los fragmentos en que ha tratado de hacer un remedo del malditismo paneriano en otros personajes inventados.
En tan breve espacio como el que la novela tiene conviven dos líneas paralelas. Por un lado, el comentario del caso Panero, que hizo famoso la emblemática película de Jaime Chávarri El desencanto, donde los tres hijos del conocido poeta franquista, los también poetas Juan Luis, Leopoldo María y Michi, competían con su madre, Felicidad Blanc, en sacar a luz los trapos sucios que no habían lavado en casa.
Ejercicio de catarsis. Fue una experiencia ciertamente memorable del cine del final del franquismo, y un fenómeno social muy comentado que marcó un hito en la vida de muchos españoles, en cuanto suponía un ejercicio de catarsis pública respecto a represiones e hipocresías de una familia bien, la de un poeta religioso que no salía, ni como padre ni como esposo, mejor parado que sus propios hijos, impúdicos en la ejecutoria de sus miserias.
Esta novela comienza siendo una glosa de ciertas escenas de aquella película, que se ven recreadas con una tonalidad elegíaca bastante conseguida. Barrero exhibe cualidades maduras en su glosa y su recreación, tanto por el desgarro como por el ritmo expresivo que consigue arrebatar a tamaño derrumbe. Por ejemplo, la parte final de la novela, que reconstruye los últimos días de Michi Panero en una Astorga olvidada y herida, encierra páginas ciertamente inspiradas.
La segunda línea que discurre paralela a ésta es la historia del narrador y protagonista, Ricardo Estrada, un novelista de cierto éxito que, desengañado y harto, sufre igual desencanto para con lo que había sido la movida de los años ochenta, por lo que decide abandonar e irse precisamente a Astorga, tras el mito de Michi, el hermano menor de los Panero, aquél que vivió más a la sombra. Considero que esta búsqueda y el encuentro imaginario con él son el mejor soporte de la historia.
Poética del Martirologio. Sin embargo, no funciona igual de bien el mecanismo retórico de su duplicación en dos casos como la muerte del amigo de Estrada, Carlos, por un repentino cáncer, y el suicidio de Luisma, el uno agente y crítico literario y el otro escritor, ambos relacionados con el protagonista. Al ser una duplicación demasiado hecha, resulta bastante trabada. Sin duda, Barrero se ha dejado arrastrar por una idea brillante: la de prolongar la historia matriz de su novela, la referida al malditismo de los Panero, más allá de ellos, e idear una especie de poética del martirologio malditista, que no acaba resultando bien por lo que tiene de artificial.
No es que esté mal escrita, porque Barrero tiene suficiente dominio expresivo; lo que ocurre es que el acoplamiento de la trama no deja de chirriar al mostrar con su coincidente destino la mueca de un cierto mecanismo retórico. Tal cosa, y cierta proclividad a la entrega a algún tópico fácil, como el del espejo y las arrugas del tiempo (pág. 64), desdicen y empedran una obra con otros aciertos.
No querría que el lector concediese a tales objeciones más importancia de la que tienen, y que seguramente Barrero sabrá limar en experiencias creadoras futuras, porque lo que resulta innegable es que nos encontramos ante un escritor cuya calidad dará que hablar en los próximos años.
Texto: José María Pozuelo Yvancos
Fuente: Suplemento ABCD del diario ABC, 10 de enero de 2009
Sporting, 2-Valladolid, 1
sábado 10 de enero de 2009
Un bicentenario
Hace unos días traía a colación aquí a Edgar Allan Poe a propósito de su poema Annabel Lee y la versión que del mismo hizo Radio Futura (y que está incluida en el elepé La ley del desierto, la ley del mar), y resulta que hace unas horas, en un lugar bien inverosímil -la cola de una pizzería, para que vean hasta qué punto me persiguen las casualidades-, me he percatado de que dentro de unos días, el 19 de enero, se cumplirán doscientos años de su nacimiento en Boston. Así que dado que no soy demasiado bueno para las fechas, y curándome en salud ante un posible olvido, he decidido adelantar las celebraciones y dedicar hoy aquí una entrada a uno de los escritores con los que más he disfrutado en toda mi vida como lector. Las casualidades (o causalidades) también han querido que hace unas semanas me encontrara en Paradiso con la edición en un solo volumen de sus cuentos completos (en la canónica y excelente traducción de Julio Cortázar) y que localizase, además, el volumen con su poesía completa que hace unos años publicara Hiperión.Pero voy a dejar la cháchara. Dado que se trata de celebrar un aniversario, he decidido que lo mejor es dejarles aquí un regalo. Y, como pienso que lo mejor que se puede hacer para homenajear a un escritor es, precisamente, leerlo, qué mejor que dejarles con uno de sus cuentos. Se trata del primer relato de Poe que llegó a mis ojos. Quizás por esa razón es uno de mis favoritos. Se titula La caída de la casa Usher, y dice así:
Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé solo, a caballo, una región singularmente lúgubre del país; y al fin, al acercarse las sombras de la noche, me encontré a la vista de la melancólica Casa Usher. No sé cómo sucedió; pero, a la primera ojeada sobre el edificio, una sensación de insufrible tristeza penetró en mi espíritu. Digo insufrible, pues aquel sentimiento no estaba mitigado por esa emoción semiagradable, por ser poético, con que acoge en general el ánimo hasta la severidad de las naturales imágenes de la desolación o del terror. Contemplaba yo la escena ante mí -la simple casa, el simple paisaje característico de la posesión, los helados muros, las ventanas parecidas a ojos vacíos, algunos juncos alineados y unos cuantos troncos blancos y enfermizos- con una completa depresión de alma que no puede compararse apropiadamente, entre las sensaciones terrestres, más que con ese ensueño posterior del opiómano, con esa amarga vuelta a la vida diaria, a la atroz caída del velo... y ahora, sigan leyendo
Falsa alarma
viernes 9 de enero de 2009
'Los últimos días de Michi Panero': TPA
Mañana, el programa Pieces de la Televisión del Principado de Asturias (TPA) emitirá una entrevista que me hicieron el pasado mes de diciembre sobre Los últimos días de Michi Panero y en la que también se habla del documental La estancia vacía. La cosa comenzará a eso de las 12.20 horas, así que si les interesa (o si no tienen nada mejor que hacer) ya saben dónde sintonizar el televisor.Y quienes no vivan en Asturias pueden verlo en directo aquí.
jueves 8 de enero de 2009
'Los últimos días de Michi Panero': La Nueva España
Literatura y transiciónMiguel Barrero refleja la decepción política en Los últimos días de Michi Panero
Los últimos días
de Michi Panero
Miguel Barrero
DVD, Barcelona,
2008
200 páginas
Texto: José Ángel Gayol
Fuente: Suplemento Cultura del diario La Nueva España, 8 de enero de 2009
Microcosmos138: Tópicos
El Comercio, 8 de enero de 2009
miércoles 7 de enero de 2009
'Los últimos días de Michi Panero': Solcs de lletres
Fuente: Solcs de Lletres
'Los últimos días de Michi Panero': La Vanguardia

Fin de fiesta
Miguel Barrero
Los últimos días
de Michi Panero
DVD Ediciones
208 páginas
14 euros
XII Premio de
Novela Juan
Pablo Forner
Barrero ha sabido ver en el complejo universo paneriano el retrato de toda una época que anuncia ya el desencanto en el que vivirán las generaciones posteriores, y le ha dado un tono personal, autobiográfico, de modo que estamos ante la novela de un personaje, Michi Panero, que es al mismo tiempo el retrato de una familia entera (Leopoldo, su esposa Felicidad y sus tres hijos), el de una generación y el del propio narrador, con sus aspiraciones literarias y su incómodo papel ante un mundo que ve demasiado críticamente para que pueda pertenecerle. Para reconstruir este mundo tiene que desplazarse, a veces confusamente, de Madrid a Astorga, de una época a otra, de personajes reales a misteriosos personajes que poco tienen que ver con el centro de la historia. Consigue así un difícil equilibrio entre la invención y el documento, la ironía, cuando no el sarcasmo, el desengaño y la soledad.
La novela se mueve entre finales de los setenta y principios de los noventa, cuando podemos ver los restos de un naufragio. Los encargados de salvar el mundo, falsamente jóvenes y felices, son ahora seres patéticos. Interesa mucho más el nivel emocional (la obsesión por Michi, a veces inverosímil, el éxito vivido como un fracaso, la decepción ante los amigos) que la testimonial. Se basa demasiado en El desencanto y en Después de tantos años (1994) de Ricardo Franco. No consigue recrear, si no es como parodia, el mundo de la movida madrileña, y nada se dice de la obra poética de Leopoldo, Leopoldo María y, sobre todo, de la muy valiosa de Juan Luis.
El libro intenta ser tanto una novela como un documento, pero la limitadísima documentación acaba por debilitar y hasta desarticular la narración. Un proyecto interesante, con muchas ocasiones perdidas.
Texto: J. A. Masoliver Ródenas
Fuente: Suplemento Cultura/s del diario La Vanguardia, 7 de enero de 2009
martes 6 de enero de 2009
lunes 5 de enero de 2009
Noche de Reyes

con un cardo en el camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.
Baltasar fue a repostar
más allá del quinto pino....
E intranquilo el gran Melchor
consultaba su "Longinos".
-¡No llegamos,
no llegamos
y el Santo Parto ha venido!
-son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido-.
El camello cojeando
más medio muerto que vivo
va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.
Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
-Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.
A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay, qué tristeza tan grande
con su belfo y en su hipo!
Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.
Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.
-No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero- repitió el Niño.
A pie vuelven los tres reyes,
cabizbajos y afligidos,
mientras el camello echado
le hace cosquillas al Niño.
Que Sus Majestades les sean generosas...
domingo 4 de enero de 2009
sábado 3 de enero de 2009
Sobre la traducción

Jordi Doce, contando su experiencia en el Instituto Cervantes de Orán.
'Los últimos días de Michi Panero': Vanity Fair
(...) Los que quieran descubrir lo más nuevo de la narrativa española deben frecuentar el magnífico catálogo de DVD Ediciones que ha dado títulos como España, de Manuel Vilas; Cut and Roll, de Óscar Gual, o el reciente y más que recomendable Los últimos días de Michi Panero, de Miguel Barrero, sobre las andanzas de un escritor en crisis. De familias y codicias es también el libro de Use Lahoz, Los Baldrich (Alfaguara), un relato que nos devuelve a la España del último siglo(...)Texto: Israel Punzano
Fuente: Vanity Fair#5, enero de 2009
Vida literaria
-¿Qué hay que hacer? -pregunté yo.
En noviembre o diciembre de 2005, mi primo Juan Carlos Gea presentó en Gijón su poema El temblor. Creo que fue allí donde hablé por primera vez con calma con Álvaro Díaz Huici, director de la editorial Trea, al que Ricardo Menéndez Salmón me había presentado unos meses antes.
-No -respondió-. Eso ni de broma.
No tuve que pensar mucho antes de decir que sí. Hicimos la primera comida en febrero de 2006, y desde entonces hasta ahora hemos mantenido la tradición con algún que otro altibajo (vacaciones de verano, meses imposibles...) con la presencia de un grupo de fijos (los ya mencionados Gea, Salmón y Huici, que es quien nos convoca, más Miguel Arrieta, Miguel Mingotes y Luis Fernández Roces), algunos que van y vienen según se vayan modificando sus rutinas (José Antonio Mases, Pablo Rivero) e incorporaciones varias (Jaime Priede, que siempre llega para el café; Pepe Monteserín; José Luis Argüelles...).
El pasado diciembre fue uno de esos meses en los que nos resultó imposible juntarnos, así que anoche improvisamos una cena para dar la bienvenida al año nuevo y celebrar, entre otras cosas, que el poemario Reses de Esther Ramón (editado por Trea) ganara el Premio El Ojo Crítico o que El País y La Vanguardia escogieran Derrumbe, de Ricardo, como una de las diez mejores novelas de 2008 (también la mención a mi libro en El Cultural, pero eso era cosa menor comparado con lo otro). No pudieron estar todos, pero por allí pasaron Jaime Priede (poeta, prosista y uno de los mejores traductores que tenemos ahora mismo en España), José María Castrillón (poeta y entusiasta de la naturaleza y de las piedras), Jordi Doce (que también es poeta y ahora trabaja en la editorial del Círculo de Bellas Artes de Madrid), el maestro José Luis Argüelles (el primero que me enseñó de verdad de qué iba esto del periodismo y que este año publicó su segundo poemario tras veinte años de silencio), Álvaro Díaz Huici (que hizo, como siempre, de patriarca), Juan Carlos Gea (que hace muy poquito publicó Occidente), yo mismo y también Ricardo, que a las tres de la mañana dijo una frase preciosa: Hay novelas que uno no quiere que terminen nunca porque son como la vida.
Lógicamente, ni hablamos demasiado de lo que estábamos haciendo ni nos leímos nada. Charlamos sobre política, fútbol, mujeres, comidas, alcohol... Y también un poco sobre libros. Como tiene que ser. Como recordatorio, nos hicimos esta foto en un bar de Cimadevilla:




