Una de las injusticias que más frecuentemente se cometen con los artistas en general, y con los escritores en particular, consiste en juzgar su obra en virtud de su ideología o sus creencias particulares, como si la calidad o el talento dependiesen en realidad de esos factores. En España, tal desmán ha llevado a que de forma más o menos constante se minusvalore o desprecie el labor de ciertos intelectuales que, por adscribirse en su momento al bando franquista, han visto cómo sus creaciones caían tras la llegada de la democracia en una suerte de limbo del que casi nadi acude a rescatarlas.Es el caso de Agustín de Foxá (Madrid, 1903-1959). No es un autor al que haya frecuentado mucho, pero probablemente su novela Madrid, de Corte a checa pueda colocarse entre las mejor escritas en la España de la primera mitad del pasado siglo. Crónica de la vida y milagros en el rompeolas de la piel de toro desde la proclamación de la II República a los primeros compases de la Guerra Civil, es cierto que en no pocas partes constituye un alegato muchas veces sonrojante (pero no mucho más que los del otro lado cuando se ponían a hacer loas a Stalin y a publicitar las supuestas libertades de las que gozaban en la URSS), pero también que es un libro primorosamente escrito -sobre todo en sus dos primeros tercios, los menos panfletarios- y que vale la pena dedicarle un poco de tiempo, sobre todo por aquello de quitarse de encima ciertos prejuicios. Se cumplen hoy cincuenta años de su muerte, y yo -que no puedo reivindicar su obra porque, ya lo he dicho, no sé casi nada de ella- he querido aprovechar la efeméride para recordar desde aquí esa novela, con la que tanto disfruté hace unos cuantos años y de la que muchos se han servido -aunque no la citen- para recrear ciertos aspectos de aquella ciudad que se pasó tres largos años sepultada bajo las bombas.
3 comentarios:
Estoy completamente de acuerdo con tus planteamientos; se sigue juzgando la calidad literaria según la ideología del escritor o artista.
Madrid de corte a checa es, posiblemente, una de las mejores novelas de principios del siglo XX.
A mí también me pareció una gran novela, pero el tratamiento clasista, fascistoide y casi racista que hace de las clases populares madrileñas, me pareció moralmente y políticamente repulsivo
Un saludo
Suscribo tus palabras al cien por cien. Gran novela y gran escritor, por desgracia muy poco valorado.
Un abrazo:
JLP
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