miércoles 25 de marzo de 2009

El bueno de Dahl

Cuando uno es niño, lee indiscriminadamente y sin atender a más razones que las lecturas de sus amigos (si es que alguno de ellos lee), las recomendaciones de sus profesores (si es que les hace caso) o lo que le compran sus padres (si es que sus padres compran libros). Quiero decir que a esa edad suelen importar más las historias que los que las firman, el título de las obras que los nombres de sus autores, las ilustraciones que acompañan al texto (tendrá dibujos, ¿no?, era una pregunta recurrente cada vez que alguien nos orientaba hacia tal o cual libro) que el texto en sí. El caso es que estos días, por motivos que no vienen al caso, me acordé de que sí hubo un autor al que seguí bastante durante los últimos años de mi infancia y al que después enterré en el olvido para ir resucitándolo después de cuando en cuando (alguna conversación entre irónica y nostálgica, algún recordatorio casual, alguna adaptación cinematográfica), siempre de manera circunstancial y siempre sin pretender otra cosa que glosar lo bien que me lo había pasado con la única compañía de sus novelas.

Ahora que tengo una escueta ficha biográfica a mano, me temo que Roald Dahl (1916-1990) murió antes de que yo empezase a leerle. O, como mucho, por esas mismas fechas. El caso es que Charlie y la fábrica de chocolate, Matilda, Konrad o El Superzorro fueron durante un tiempo algunos de mis libros preferidos, y creo recordar que todos los releí varias veces, especialmente uno que se titulaba Boy (relatos de infancia) y que recuerdo con especial cariño por la habilidad del autor inglés para convertir lo cotidiano en maravilloso, lo vulgar en excepcional, lo rutinario en epopeya. Como era un niño, jamás me preocupé de averiguar qué se escondía tras el nombre del escritor, y no fue hasta el otro día que me dio la curiosidad por averiguar algo más sobre su obra. He descubierto, así, que además de sus libros infantiles -habría que citar también James y el melocotón gigante o Charlie y el gran ascensor de cristal- Dahl tuvo una exitosa carrera como autor de cuentos macabros para adultos, y que uno de ellos (The Smoker o Man from the South) fue adaptado para televisión como parte de la serie Alfred Hitchcock presents. Y también que a él se le deben el guión de Sólo se vive dos veces (una de las mejores películas del mejor James Bond, el de Sean Connery) y de Chitty Chitty Bang Bang (un filme que mareé bastante de muy niño, años antes de conocer los libros del propio Dahl).

Con el paso de los años, el trajín de la mudanza y qué sé yo qué cosas más, me he dado cuenta de que he extraviado todos y cada uno de sus libros. Tendré que preguntarle a mi madre (que fue quien me los compró) si sabe dónde andan. No creo que vuelva a leerlos, pero no estaría mal tenerlos a mano por si acaso. Y, ya que ahora sé que tiene publicadas dos novelas para adultos (Sometime never y My uncle Oswald) y varias antologías de relatos (Historias extraordinarias, Relatos de lo inesperado), quizás sea el momento de darle otra oportunidad al bueno de Dahl. A ver si sigue sorprendiéndome.

6 comentarios:

MiguelRuiz dijo...

Roald Dahl era un gran escritor, sabía escribir desde el punto de vista de un niño. Yo leí de pequeño "James y el melocotón gigante" y "Charlie y la fábrica de chocolate". También "Matilda" pero me pareció un libro para niñas.
Cuando sacaron la película de Charlie y la fábrica de chocolate, dije: eso era un libro de leí de pequeño!
Dentro del corazón infantil que aún guardo hay un hueco para Dahl. Algunos de los recuerdos que tengo de mi infancia son leyendo un libro suyo en la cama y estremeciéndome por la extraña muerte de los padres de James... Eso sí, espero que sea verdad que Dahl fuese anti-semita.

Andante dijo...

¡Buenos Días!
Yo no tuve la suerte de que en el cole me recomendaran lecturas, es más comencé a leer por mi cuenta un libro que alguien llevó a mi casa.¡Socorro! Poly.

Antes, por supuesto conocí y disfruté del comic, mortadelo y filemón, Zipi y Zape, Sacarino,.... Disfruté una y mil veces de cuentos que mi madre tenía en una cajita.

No tuve la suerte, de que mis padres compraran libros, entre otras cosas, por que no podían permitírselo, pero sí tuve la suerte de que me dijeran que había una biblioteca en mi villa, y para allí me fui.

Los libros que fui teniendo fueron fruto de premios en el cole por motivos varios.

Y comencé a descubrir el mundo de la lectura, y con él sigo.
Ahora, con un peque de 6 años, voy descubriendo lo que, de pequeña me perdí.

Y descubro a Dahl a través de las películas,éel James y el melocotón gigante, y he podido disfrutar de Charlie y la Fábrica de chocolate, y te agradezco a tí, que me hagas saber otras cosas en las que anduvo el escritor.

Ayer me dijo mi hijo, "cuando sea tu cumpleaños, te regalaré un libro". Mi madre descubrió las navidades pasadas que, a parte de que no preciso que me hagan regalos, si alguien desea regalarme algo el mejor regalo que me pueden hacer es un libro.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Los cuentos macabros de Roald Dahl son impresionantes. Era un pequeño cabroncete con mucho talento y muy mala uva. Hitchcock adaptó no uno sino varios (por ejemplo, el de la mujer que mata al marido con una pata de cordero que luego les sirve al horno a los policías que buscan el arma homicida, una historia que también utilizó Almodóvar en "Qué he hecho yo para merecer esto").
Por lo demás, yo le leo a mi hija los "Cuentos en verso para niños perversos" y ambos nos partimos. Un gran escritor.
JLP

Ismael Piñera Tarque dijo...

Si sirve de consuelo, Dahl sigue triunfando en las aulas, y los críos de 1º ESO siguen flipando con "Charlie", "Las brujas", "Matilda" (las niñas más, sí) o "Boy". YO no llegué a leerlo de crío (me quedé en Los Cinco o Los Hollister) sino ahora, de adulto (más que nada para ver qué estaba recomendando exactamente a mis pupilos), pero puedo imaginarme el intenso placer que podía provocar a esas edades. Y, hablando de "Boy", a mí me pareció todavía más interesante su continuación, "volando solo", un trepidante retrato de la II Guerra Mundial.

Eva dijo...

Si no has leído "las brujas", te lo recomiendo, Miguel!! Un clásico de libro malrrollito para niños, que a mí me tuvo semanas mirando de reojo los dientes de las señoras mayores por si su saliva resultaba ser azul.

Los relatos cortos te los recomiendo todos, "Relatos de lo inesperado" es un libro clásico que yo siempre regalo :-D

Rocío dijo...

Soy una enamorada de Dahl, y créeme si te digo que no pierde nada de frescura ni encanto. Qué gran narrador...