San Miguel de Lillo se está cayendo a pedazos. El Plan del Prerrománico sigue sin salir adelante. En la Consejería de Cultura se lavan las manos. Los representantes del pueblo -ese ente cada vez más abstracto que se supone que formamos todos- aprovechan para echarse mierda unos a otros sin tratar de detenerse y dialogar para evitar la desgracia.Esto es una auténtica vergüenza...
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