
Il Gattopardo
Bitácora personal del escritor Miguel Barrero
martes 17 de enero de 2012
El 'affaire' Cienfuegos

viernes 30 de diciembre de 2011
365 días después
Hubo algunos que se fueron (y bien que se les recuerda). Hubo otros que llegaron (y benditos sean). Hay unos cuantos que siguen aquí, pese a todo.
Que tengan (que tengamos) un feliz 2012.
jueves 22 de diciembre de 2011
Picu Urriellu
deshacer nieves eternas con las yemas de mis dedos;
pero, aunque hoy el día acompañe el tesón de mis esfuerzos,
alcanzarte es más difícil que ascender la cara oeste del Picu Urriellu.
Podría intentar deshacerme del color de tus recuerdos,
bajar en aguas del Duje desde Sotres a Poncebos;
y es que, aunque hoy el día acompañe la valentía de mi empeño,
alcanzarte es más difícil que ascender la cara oeste del Picu Urriellu.
lunes 19 de diciembre de 2011
Línea de Fondo 12: Sporting, 1-Espanyol, 2
Fue marcar el segundo el Espanyol y estallar la grada (o, al menos, mi sector) en un clamor unánime que solicitaba el despido de Preciado, la decapitación de dos o tres futbolistas cuyos nombres no voy a mencionar y la irrevocable pena de muerte para el árbitro. He de confesar que yo estuve de acuerdo con este último punto -todos sabemos que Ayza Gámez es un trencilla patético, pero es que ayer rozó el más espantoso de los ridículos-, pero no me vi capaz de avalar el resto de peticiones. Siempre me ha costado entender esa bipolaridad de los aficionados futboleros que les lleva a ver hoy miseria donde ayer sólo contemplaban gloria y esplendor. Convendría recordar que la situación del Sporting no ha variado tanto desde la victoria ante el Rayo y que, aunque nos duela, pasar la Navidad en puestos de descenso no significa absolutamente nada. También que los que perdieron en El Molinón son esencialmente los mismos que ganaron en Vallecas. Ojalá todo esto (los vaivenes del equipo, pero también las iras de sus seguidores) sea sólo una desorientación producida por este temporal cantábrico que, sin aviso, nos ha azotado en la cara y nos obliga a comenzar las vacaciones con las cadenas puestas. Ya nos preocuparemos en 2012, si es menester. De momento, aquí seguimos.
La Voz de Asturias, 18 de diciembre de 2011
Foto: Armando Álvarez
viernes 16 de diciembre de 2011
El Cuaderno#10

Álvaro Cunqueiro nació en Mondoñedo el 22 de diciembre de 1911 y murió en Vigo el 28 de febrero de 1981, lo que quiere decir que este año se cumplen un siglo de su nacimiento y tres décadas de su despedida del mundo. La efeméride supone una buena ocasión (aunque todas lo sean) para releerlo, pero también para indagar en las razones de que su nombre y su legado no figuren con letras de oro en el panteón de los más grandes escritores españoles de la pasada centuria. Autor de una obra tan monumental como dispersa, Cunqueiro siempre escribió mucho y bien, en gallego y en castellano, y tanto su poliédrica personalidad como las infinitas ramificaciones de sus intereses literarios hacen que abordar un análisis global de su importancia en las letras peninsulares acarree, en ocasiones, el riesgo de incurrir en la simplificación o la frivolidad. Narrador, poeta, articulista, gastrónomo y, sobre todo, soñador, hay quien considera que la talla artística e intelectual de Álvaro Cunqueiro convierte su estudio en algo, en cierto modo, inabarcable, pero también quien piensa que el eterno papel secundario que ocupa en el canon de las letras hispánicas se debe a su condición de escritor incómodo o incierto (por usar un adjetivo que seguramente a él le habría resultado más querido), precisamente por la dificultad de encasillarlo en un apartado concreto o de sintetizar en un par de párrafos toda su bibliografía. Aproximarse a la figura de Cunqueiro (y reivindicarla) requiere emplear múltiples perspectivas para hablar de él del mismo modo que él hablaba de las cosas del mundo: con alegría, sin prejuicios, asumiendo los rumbos que marca la imaginación sin descuidar el terreno que se pisa. Eso es lo que hemos pretendido en El Cuaderno para rendirle homenaje en su centésimo aniversario. Feliz cumpleaños, don Álvaro.
lunes 12 de diciembre de 2011
Después de algunos años

viernes 9 de diciembre de 2011
La tierra más hermosa
llegáis pela raya'l Cuera
carretando ferramientes
y esperances d'otra tierra.
Llabradores del calizu,
semadores de la fiedra,
necios pal que vos esplota,
artesanos pal qu'aceña.
los que baxáis a La Riera,
si queréis beber bon vinu,
cortexa-y la tabernera.
lunes 5 de diciembre de 2011
En busca de Frassinelli

Foto: Armando Álvarez
Línea de Fondo 11: Sporting, 0-Real Madrid, 3
Querido don Alfredoviernes 2 de diciembre de 2011
Tras las huellas de Frassinelli





lunes 28 de noviembre de 2011
Una entrevista con José Luis Cienfuegos

Faltan unas horas para que se celebre la gala de clausura y la cara de José Luis Cienfuegos (Avilés, 1964) muestra una sonrisa de satisfacción. El director del certamen siente que ha consolidado definitivamente a su criatura en una 49ª edición que, además de contentar por igual a crítica y público, ha servido para refrendarles a él y al propio evento de cara a un porvenir que, por decirlo finamente, se prevé poco halagüeño.
Tengo que empezar dándole la enhorabuena. Usted siempre dijo que antes de hablar del medio siglo había que hacer la 49ª edición, y ha superado la prueba con buena nota.
La verdad es que estoy francamente emocionado por el apoyo tanto del jurado como de los medios durante la lectura del palmarés [las líneas en las que el jurado abogaba por la continuidad del certamen fueron unánimemente aplaudidas por los periodistas presentes]. Se ha hablado claro, con firmeza, y como profesional no puedo más que sentir agradecimiento, sobre todo por el cariño que estos días se ha notado en las salas y en la calle hacia el festival.
La respuesta ciudadana no ha disminuido…
Estamos en un buen nivel en cuanto a asistencia a los proyecciones. Tenemos un nivel de festival potente. Me parece un poco pronto para hacer un balance serio, pero una de las claves del crecimiento de estos últimos años ha sido la autoexigencia tanto hacia los contenidos como hacia la manera de hacer llegar el festival a todo el mundo. Aún así, se puede y se debe mejorar. Eso está claro.
La programación de este año estuvo especialmente cuidada. La Sección Oficial casi parecía un ‘all stars’…
Sí. La Sección Oficial nunca es la sección soñada, pero sí que está claro que ha reflejado más que nunca ese cine vivo, ese cine que dice cosas y que, además, consigue la implicación de los espectadores. Aunque evidentemente haya habido propuestas complejas o más exigentes con el espectador, creo que se entiende muy bien cuál es el modelo. La gente sabe que en el festival se han podido ver muchos cines diferentes con muchos discursos y muy interesantes. Los directores estaban francamente sorprendidos, tanto por el propio festival en sí (aunque, afortunadamente, casi todos venían ya con referencias del certamen y estaban aquí porque era Gijón) como por la propia ciudad. Este año les hemos sacado mucho partido a los invitados, y eso es muy bonito. Quiero remarcar la colaboración con la Universidad para ampliar las fronteras del festival. Creo que es labor de todos el sacar partido a eventos como éste. Por el festival han pasado, y creo que nadie puede negar esto, algunos de los más importantes cineastas contemporáneos, y eso es muy importante para Asturias. Insisto en el tema de abrir puertas: en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, durante la proyección del ciclo No nos cuentes películas…, en el que unen fuerzas Telecable, el Conseyu de la Mocedá del Principado y Valnalón, viví uno de los momentos más emocionantes de estos 16 años. Uno de los mejores guionistas de España, Diego San José, vino aquí para trabajar codo con codo con chavales de los centros técnicos de Oviedo, Gijón y Avilés, a los que se sumaron luego la Escuela de Arte Dramático de Gijón y los directores Pablo Vara y Jim-Box. Esa colaboración es muy bonita, y marca un camino. En la proyección de la que te hablo, uno de los alumnos dio las gracias a sus profesores por haberle permitido hacer eso. Creo que entre todos se pueden hacer muchas y buenas cosas en Asturias. No nos podemos permitir el lujo de darnos la espalda unos a otros.
Que el festival está más que consolidado lo demuestran el hecho de que Filmax haya estrenado aquí Copito de nieve o la presencia de García Sánchez o el largometraje Arrugas…
Hay un cierto arropamiento, y yo lo he visto este año. Algunas de las películas que estaban en nuestra competición o en las secciones paralelas podían haber estado en otros festivales, obteniendo seguramente un buen dinero en concepto de pago de alquileres, pero quisieron estar aquí. Ha habido un apoyo que yo agradezco enormemente.
Usted no es nada personalista, pero supongo que es consciente de que decir Festival Internacional de Cine de Gijón es decir José Luis Cienfuegos…
Soy consciente de que hay un equipo que ha trabajado muy duro para sacar adelante el trabajo. Creo que una de las claves de que las piezas encajen es la responsabilidad compartida. Cuando algo sale mal, nadie echa las culpas a nadie. Todos nos centramos en tapar ese hueco y conseguir que las cosas salgan. Eso no es muy habitual, y crea un espíritu de equipo que hace que todo salga adelante. Y creo que se nota.
Lo mencionaba usted mismo antes: en un gesto insólito, el jurado internacional ha querido apoyar explícitamente al certamen.
Sí. Los festivales somos ahora más frágiles que nunca, y ellos reivindicaban tanto el festival como la necesidad de mantener estos certámenes.
Más que de festivales, habría que hablar de ciertos festivales…
Eso es. Festivales en los que hay una labor seria de programación, que tienen detrás un trabajo. Los festivales dinamizan la economía. Que no se piense que los festivales son cuatro actores o directores comiendo durante tres días en una ciudad. Toda la actividad que se desarrolla aquí genera dinero y repercute en diferentes industrias. Alrededor de los festivales hay mucha industria: empresas audiovisuales y de subtitulación, imprentas, serigrafías… A veces se habla con cierta ligereza y no debemos sentirnos culpables de lo que hacemos. Más bien al contrario, porque a través del Festival surgen proyectos que implican y dan trabajo a mucha gente.
De todos modos, no parece que ahora se reflexione mucho acerca del modelo cultural, cuando la historia de FICXixón ilustra muy gráficamente que no vale cualquier cosa…
Creo que el análisis que se hizo en El Cuaderno de la historia del Festival es muy ilustrativo, y remito a cualquiera a esas páginas para que repase los distintos vaivenes que ha tenido y donde las culpas de que no funcionase debían repartirse y quedaban claras en ese reportaje. Por eso Fernando Lara [miembro del jurado y ex director de la Seminci], del que me considero discípulo, remarcaba los criterios que yo trato de seguir. Lo primero es que las películas cumplan unos ciertos requisitos. Luego ya están la validez de los criterios de cada uno y los códigos morales o intelectuales.
Vuelvo a lo de antes a tenor de las palabras de Lara: reivindicar el certamen gijonés implica necesariamente reivindicarle a usted…
Yo… Es que no quiero hablar de mí.
Pues tengo que preguntárselo: ¿se ve dirigiendo la 50ª edición?
[Sonríe y se queda en silencio]
Voy por otro flanco: ¿es verdad que la Consejería de Cultura le ha garantizado que no aplicará recortes al certamen y que, además, el consejero quiere que usted siga al frente el año que viene?
Hubo una rueda de prensa en la que el consejero manifestó su apoyo, y yo no tengo nada más que añadir.
¿Cómo fue la relación con el actual Gobierno municipal?
Cordial. Hemos trabajado con total normalidad y no ha habido ningún tipo de debate sobre los contenidos. En el Festival siempre hemos trabajado con plena libertad, y este año la cosa no ha cambiado.
Cuando se hizo cargo del festival, en la 33ª edición, el certamen era casi un cadáver. Ahora está a un paso del medio siglo. ¿Le da vértigo mirar atrás? ¿Cree que fue un inconsciente al ponerse al mando?
Evidentemente, no era consciente de nada [risas]. Ahora es muy gracioso analizar ciertas cosas de los primeros años, pero también es muy gratificante recordar las ganas que echamos para sacar adelante un proyecto en el que todos creíamos. Lo importante es que se fueron planteando objetivos y mejoras a corto plazo, y siempre fueron objetivos y mejoras para el festival, nunca pensadas en el plano personal. Ahí siempre hemos sido bastante estrictos. Hemos intentado construir un festival con un sello propio y que fuese lo menos personalista posible.
Pero cualquier festival termina teniendo el sello que le imprime su director…
Bueno… Unos más que otros.
¿Alguna vez tuvo la tentación de decir ‘se acabó, aquí lo dejo’?
No. No suelo permitir que las circunstancias me superen. Cuando surgen problemas, y vuelvo al espíritu de equipo, el objetivo es sacar todo adelante como sea, arrimando el hombro todo lo que haga falta.
Lo que decíamos al principio: el festival cumple medio siglo el año que viene. Supongo que tendrá alguna idea…
Ésa es una pregunta profesional…¿Me estás preguntando por ideas o por proyectos?
Imagino que aún es pronto para hablar de proyectos concretos. Me refiero a su idea de lo que debería ser la próxima edición del festival.
Bueno, mi idea es mi idea, y se puede llevar a cabo o no…
¿Y cuál es esa idea?
Eso cuesta un dinero [risas].
Foto: Armando Álvarez
domingo 27 de noviembre de 2011
Jerónimo Granda: un rebelde con causa

Cuando se avecindó en Gijón, Jerónimo Granda (Oviedo, 1945) apenas había cumplido el cuarto de siglo y ya tenía claro que lo suyo era cantar. Poco antes había abandonado su trabajo en la Tabacalera con la idea de profesionalizar una afición que llevaba años trabajándose y que había recibido el espaldarazo en la villa de Jovellanos. Jerónimo solía frecuentar, con su cuadrilla, las noches cimadevillenses, sobre todo las del ya desaparecido Mesón del Gallo. Allí, era costumbre que los clientes se arrancasen con sus propias interpretaciones una vez que finalizaban las actuaciones incluidas en el programa. Y así fue como, una velada en la que él agarró a la guitarra y empezó a darle a lo suyo, el dueño se le acercó para hacerle una propuesta que no tardó en aceptar: “Chaval, ¿por qué no vienes a cantar aquí?” Dicho y hecho. Abandonó su Oviedo natal, alquiló un piso en El Natahoyo y se fue a amenizar las nocturnidades del barrio alto hasta que, a eso de las cuatro o cinco de la madrugada, daba por concluida la jornada y regresaba a su casa, no sin antes echar la partida con los trabajadores que esperaban para entrar en la Fábrica de Moreda.
Fue el principio de una carrera que hoy no necesita muchas presentaciones y que ha cristalizado hasta la fecha en un puñado de discos –el más reciente, 15x4=60 (Roncón)– y en un sinfín de conciertos que le han convertido en uno de los rostros más conocidos y respetados de los escenarios asturianos, por no hablar de los que aún recuerdan sus incursiones televisivas en aquel programa de la radio piquiñina o su fugaz escapada catódica a Madrid de la mano de Pepe Carroll. “A mí siempre me gustó tocar, nunca quise hacer otra cosa”, cuenta mientras apura una cerveza en un bar de La Arena y comenta los cambios que se han venido operando en una ciudad “que creció muchísimo desde que yo llegué” y que ha variado bastante en el fondo y en las formas. “Antes conocíamonos todos porque esto era pequeño, pero ahora somos casi trescientos mil y en muchos aspectos la cosa está mucho más fría”. En el tiempo que lleva aquí, se ha convertido en parte del paisaje (“gústame que digas eso, parez que tas hablando con un árbol”) y no es difícil verlo paseando junto a San Lorenzo, de ahí que muchos se extrañen al saber que sus raíces están localizadas en la capital. “Soy de Gijón a efectos prácticos, y si algo descubrí viviendo aquí fue que me gusta tanto el mar que no iba a poder estar sin él, pero sí que tengo relación con Oviedo: voy allí cada semana porque tengo familia, amigos, eses coses”.
Fue en Oviedo donde pegó su último petardazo: un pregón de San Mateo en el que no dejó títere con cabeza y que él no cree que fuese para tanto: “Yo nun molesto a nadie, bobu; ye igual que si meten un león enjauláu dentro de la catedral en medio de la misa de doce; les paisanes dirán que ay qué miedo, pero la misa danla igual porque el león nun molesta dentro de la jaula”. Lo que sí quedó claro aquel día es que no le gusta el mundo en que vivimos. El día de la entrevista está indignado porque, poco tiempo atrás, se enteró de que “hay bares que cobren a los chavales que quieren tocar en ellos”, y no duda en expresar su “simpatía” por el 15-M: “Ye gente que igual nun sabe bien qué quier o qué pueden hacer, pero sí saben que están hasta los cojones y actúen en consecuencia”. Rebelde con causa, asegura que “dan igual unos políticos que otros, porque al final ni siquiera manden ellos”. Un parroquiano se acerca para poner la apostilla perfecta: “Jerónimo, si te presentases, yo votábate”.
La Voz de Asturias, 27 de noviembre de 2011
Foto: Armando Álvarez
jueves 17 de noviembre de 2011
Una conversación con Nacho Vegas

martes 15 de noviembre de 2011
Miguel Arrieta Gallastegui (1955-2011)


y yo, en Mondoñedo (Lugo), en diciembre de 2009
